“Le daremos 24 horas al Ejercito para que salga de nuestras minas”

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La paciencia llegó a su límite. Aunque la convocatoria fue a una marcha pacífica, la impotencia y la rabia de los manifestantes no se podía ocultar, mientras caminaban la avenida El Dorado y gritaban a viva voz sus reclamos.

Muchos de los comerciantes de Tumeremo, hicieron caso omiso al llamado de los afectados que actualmente necesitan de su apoyo, sin embargo, cuando veían que se aproximaban los mineros no les quedaba más que bajar sus “santa marías” y aplaudir la aguerrida posición que estos trabajadores han tomado, al versen sometidos y abusados por el Estado.

Más de 40 motorizados escoltaron el paso de los protestantes, mientras expresaban su sentir, “este pueblo es minero, lo que les pase a ellos nos afecta a todos porque aquí la plata la mueve son las minas”. ¿Sus armas? Pitos, gritos, pancartas, banderas de Venezuela, un micrófono y la añoranza de lo que perdieron.

La concentración inició en la Plaza Bolívar de la capital sifonteña. A eso de las 10:00 de la mañana arrancaron con toda algarabía, pasaron frente al despacho del alcalde y caminaron por la transversal que los llevaría hasta la avenida El Dorado, que es la vía principal de la entidad.

Posteriormente se reunieron en la Plaza del Minero donde les dieron la participación a varios de los voceros, representantes de los consejos comunales y presidentes de las comisiones que organizaron para lo que ellos denominaron como, “una guerra que apenas comienza”.

“ULTIMÁTUM”

Para esta próxima semana, los afectados esperan tomar acciones más contundentes si sus quejas no son escuchadas. William Padilla, quien tiene 35 años como minero y se ha ganado el respeto de los tumerenses como luchador social, lideró la protesta y anunció algunas medidas que serán tomadas a seguir.

“No queremos llegar a las últimas instancias, pero si nos toca trancar Tumeremo pues lo vamos a hacer, porque esas tierras son de nosotros. Si ellos están haciendo una investigación para buscar a una gente que lo hagan pero, no por eso pueden acabar comunidades que tienen hasta 40 años de fundadas.

Además agregó, que oficiarán un documento que será remitido al organismo competente para exigir el desalojo militar. “Esto va con todo… Oficiaremos un documento que será remitido al organismo competente donde le daremos 24 horas al Ejército y las comisiones para que salgan de nuestras minas”.

Otra vocera y representante de Botanamo, Rosa Rivas, expresó que por lo legal han hecho todo lo posible y que si no les dan respuesta cerrarán la Troncal 10. “Son 15 minas que han quemado y no nos quedaremos tranquilos… Me duele mi municipio, soy una mujer luchadora y si tengo que morir por nuestras tierras, pues moriré”.

SIN ORDEN LEGAL

En reiteradas oportunidades, las víctimas de estas calamidades han manifestado que en ninguna de las instituciones del Estado en las que han consultado, les han afirmado que exista una orden legal para el desalojo y mucho menos para la quema de sus viviendas y maquinaria de trabajo.

Sin embargo, ellos sienten que esos mismos organismos se están lavando las manos y que los han “peloteado” como han querido.

“Respetamos los operativos de investigación pero no merecíamos ser ultrajados como unos delincuentes. Somos padres y madres de familia, con hijos que hemos levantado con esfuerzo, que incluso hoy están en la universidad, esos muchachos ni son malandros, ni pertenecen a la banda de nadie”, expresó con dolor, un minero de Hoja De Lata I.

Denuncia

Marisela Salazar aprovechó para denunciar ante el equipo reporteril de El Diario de Guayana, que su hijo Eliomar Salazar, de 20 años, no solo fue golpeado por efectivos militares en Botanamo, sino que lo rociaron de una sustancia inflamable y lo prendieron en fuego. No murió pero fue vejado y abusado solo, por sacarle información que ni él mismo sabía.