Liquidado por motorizados en la ruta II de Vista al Sol

El dúo que acabó con la existencia de Danny José Subero López llegó sin previo aviso a la calle Bermúdez de la ruta II de Vista al Sol, en San Félix, cuando compartía con varios allegados.

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El muchacho -de 20 años- ingería licor cerca de su casa, cuando desde la lejanía una motocicleta negra se aproximó a toda marcha y los sorprendió.

El grupo observó con rareza cuando el vehículo dos ruedas se estacionó justo en frente de ellos y los acorraló.

El conductor portaba un casco y su compinche tenía el rostro visible, pero solo el parrillero se bajó rápidamente y fue directo hacia su objetivo: Danny.

“Quédense quietos”, fue lo que ordenó el moreno de –aproximadamente- 17 años a quienes estarían a punto de presenciar la arremetida sangrienta.

Sin Clemencia

El verdugo fue directo contra Danny, así que escupió sin piedad un proyectil tras otro y cada uno se alojaba en su cabeza.

En cuanto el agraviado cayó boca arriba en las afueras de una vivienda, los criminales emprendieron la huida a toda velocidad, como si nada hicieron.

Aunque se desconoce la cantidad de orificios que presentó, los sabuesos del Eje de Investigaciones de Homicidios de la policía científica colectaron – horas después- dos casquillos.

Según los residentes, uno de los testigos recibió dos tiros; uno en el brazo y otro en la mano, pero esta información no fue confirmada por las autoridades.

“Pagó por el hermano”

Como si se tratara de la crónica de una muerte anunciada, en el sitio nadie lloraba.

Los habitantes creen que quizá fueron por su hermano Julio y, como no lo encontraron, se ensañaron con Danny.

Se supo que Julio está huyendo desde hace algún tiempo por problemas delictivos e irónicamente por salvaguardar a los suyos decidió “encocharse” en otro lugar, acatando así la petición de su mamá.

Sin empleo fijo

Sobre el fallecido trasciende que residía en la casa número 11 de la ruta II de Vista al Sol.

Pese a que no trabajaba ni estudiaba, en el barrio lo describen con una persona buena conducta que de vez en cuando “mataba tigritos” de albañilería.(Isabel Mendoza Hernández| Foto: Jhonatan Díaz)