Llegó agosto. Y ahora, ¿qué hago con mis hijos?

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Las exigencias de la vida moderna y nuestras múltiples ocupaciones; muy a menudo, pueden convertirse en los principales motivos por el cual no le dedicamos tiempo a la familia. Y es que aunque tengamos poco o mucho tiempo disponible, si desconocemos la importancia de este principio o no lo aprovechamos, tarde o temprano, ese descuido lo veremos reflejado en nuestros hijos.

Llegaron las vacaciones, los niños, niñas y adolescentes felices, y los padres con las manos en la cabeza ¿Y ahora qué hago? Es natural que eso te pase porque la gran mayoría tenemos que seguir trabajando. Sin embargo, sean vacaciones o no te invito a reflexionar sobre esto. Hoy día, la gran mayoría de los padres quieren compensar el tiempo que no dedican a sus hijos, con regalarles un juguete o darles dinero. Aunque al principio sea una alegría para ellos, nunca un juguete o el dinero podrá suplantar el tiempo que los hijos necesitan estar con sus padres.

Cada minuto cuenta

Seguramente las primeras ideas que llegaron a tu mente en estas vacaciones, para así poder continuar con tus labores, fueron dejarlos en la casa de su abuela, con la tía, en un plan vacacional, viendo todo el día televisión o jugando video juegos. Una de las responsabilidades de los padres es que sus hijos se desarrollen felices y sanos. El tiempo que ellos pasan con sus padres es un momento de felicidad y una gran ayuda en muchos sentidos educativos. En esos momentos podremos reforzar sus principios y valores, mejorar sus habilidades y prepararlos para el futuro. En realidad, no es que nos hace falta más horas en el reloj, ni días en la semana para poder compartir con nuestros hijos, lo que necesitamos es creatividad, inteligencia y sobre todo sabiduría de lo alto para aprovechar cada minuto que Dios nos permite vivir con esas personitas que tanto amamos. Tampoco necesitamos tener mucho dinero para hacerlo, sino disposición y mucho amor hacia ellos, que es lo que nos debe sobrar. Intenta estas sencillas, pero muy efectivas actividades y te darás cuenta como día a día fortalecerás tu relación paterno-filial:

* Conversar con los hijos continuamente es esencial, no tenemos que esperar hasta sentarnos en una mesa con ellos, aunque también es necesario, pero puedes iniciar una conversación constructiva al caminar o en tu vehículo camino a alguna actividad o a la escuela.

* Leer con ellos antes de ir a la cama.

* Cocinar con ellos, permitirles que te apoyen en algo sencillo para que se sientan parte.

* Pasar unas horas de la mañana en uno de nuestros hermosos parques.

* Organizar una mañana para ir al río, en vez de almorzar en casa, se lo llevan al río y así comparten en un ambiente diferente.

* Hacer cotufas y disfrutar una noche de cine en casa.

* Jugar juegos de mesa aunque sea una vez por semana.

* Redecorar su habitación.

* Regar las plantas, limpiar el patio o lavar el vehículo juntos.

* Practicar algún deporte.

* Ayudarlos con sus tareas o alguna actividad que quieran realizar.

Crea cualquier espacio para estar con ellos. ¿Sabes? Estudios realizados por el Centro de Investigaciones Child Trends con sede en Washington, han comprobado que a los niños les gusta más convivir aunque sea 10 minutos con sus padres; por ejemplo, jugando un juego de mesa, que recibir un juguete de moda.

Padres, no hagan enojar a sus hijos con la forma en que los tratan. Más bien, críenlos con la disciplina e instrucción que proviene del Señor. Efesios 6:4.

Con amor y respeto.