Los hombres también son maltratados

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No es común oír casos de violencia doméstica contra el hombre. Tampoco confesar a sus amigos o compañeros de trabajo que su mujer le maltrata. Seguramente su denuncia generaría burlas entre sus oyentes.


Es por eso que muchos individuos prefieren callar su problema y proyectar ante sus amistades que son el sexo fuerte, a sabiendas que la persona responsable sus agresiones físicas y psicológicas es una mujer.

Resulta común que, en la mayoría de los casos de violencia intrafamiliar, el consorte es quien resulta el agresor. Sin embargo, existe un sufrimiento silencioso que centenares de masculinos callan por temor al escarnio público, pues los hombres también son maltratados.
«Soportan el daño»

El psicólogo Evart Gurley, quien tiene su consultorio ubicado cumple en el Centro Comercial Río Caura, en Puerto Ordaz, explica que el maltrato emocional es el principal padecimiento al que el hombre queda acorralado sin muchas veces poder liberarse.

Esto, por muchas razones. «Ante todo, el afectado ve su condición y sabe que es la cabeza del hogar y no estaría bien que los de afuera conocieran lo que hace su esposa», dice Evart.

Es por ello –comenta Gurley- que gran mayoría de las víctimas suelen tener poca apreciación de sí mismo y prefieren soportar el daño ante que reconocerlo.

«Palabras obscenas, golpes delante de los demás, exclusión en el mismo techo e inclusive, ridiculizar o criticar su empeño sexual, es la realidad de muchos de ellos», expone el experto.

Pero, ¿qué pasa cuando un hombre calla?, el especialista asegura que cuando se limita a todo lo mencionado, al tiempo pueden presentarse dificultades morales que, a la larga, terminarán acarreando problemas en otro contexto de su vida.

«Evidentemente, dentro de todo esto no podemos olvidar que la depresión y la poca autoestima pueden poner en perjuicio la vida del afectado cuando no se toman las previsiones del caso», detalló.

Dejar la vergüenza a un lado
Evart Gurley, recomienda a todos los hombres que estén pasando por esta situación, reconocer y afrontar con dignidad esa verdad. Es vital que busquen, aun, si es posible junto a su pareja, la ayuda psicológica con el fin de que haya un final feliz entre ambos sin que nadie reciba menoscabo.

«Nosotros los especialistas les prestamos la ayuda, sin embargo, hay casos en que la única opción es el divorcio. Aunque no es lo que se quiere, muchas veces es lo más sano», indicó Gurley.

Impunidad femenina
Bien es cierto que la mujer es quien tiene las de ganar. En Venezuela, existe la Ley Orgánica Sobre el Derecho a las Mujeres a Una Vida Sana, escudo, usado por ellas para salir airosas de ciertas situaciones.

No obstante, cuando el agraviado es el hombre, no se considera el caso como violencia, sino como una lesión. Es importante resaltar que no existe una ley que defienda los derechos del masculino, cuando esté está siendo maltratado emocional y físicamente por su compañera. Entonces, ¿quién lo defiende cuando es maltratado?

¿Cuántos estarán sufriendo en silencio?, pues no se sabe. Lo cierto es que deben de ser muchos, y en estos casos es fundamental dejar la pena a un lado y denunciar.

Perfil del hombre maltratado
Consideran los malos tratos como algo «normal». Su concepto del amor le lleva al sacrificio y a la dependencia. Tienen poca confianza en sí mismos y baja autoestima. Suelen ser más pasivos que la mujer y toleran las vejaciones y su aprobación para cualquier decisión. Presentan síntomas de estrés, ansiedad y problemas somáticos: de sueño, dolores de cabeza y gastrointestinales.