Los problemas hay que atenderlos

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La mayoría de las personas tienen la responsabilidad de dar dirección de alguna manera. Bien sea; en el hogar como padre y madre de familia, en una empresa siendo el gerente o encargado. En cualquiera de estos escenarios; y otros, queramos o no en un momento de nuestras vidas tenemos que hacerlo. Hay problemas que debemos resolver, decisiones que tomar, pasos que dar.

Pero a veces, a sabiendas de esto, nos negamos a asumir compromisos y ejercer el liderazgo aún de nuestras propias vidas y le damos lugar a la decidida, al tiempo o simplemente le dejamos nuestras obligaciones a otros.

Hay personas que simplemente no quieren ver los problemas y dicen «No me cuente los problemas; hablemos sólo de cosas buenas». Reconocer claramente las necesidades que tiene y atenderlas con el consejo de Dios, es sabiduría. ¿Está usted enterado de las necesidades de su familia? ¿Qué diría de las necesidades de su cónyuge? ¿Es usted sensible como padre antes las necesidades de sus hijos? Quizá usted viva solo. ¿Sabe usted qué es lo que hay en el corazón de sus padres?
Hay situaciones que no se resolverán a menos que nosotros actuemos en la resolución del conflicto. Comprendiendo de ante mano, que situaciones adversas siempre vamos a tener, lo importante es enfrentar cada circunstancia aplicando el consejo de Dios, que nos asegura éxito en la resolución de cualquier conflicto. «Muchos planes hay en el corazón del hombre, pero sólo el propósito de Jehovah se cumplirá. Prov. 19:21». El tener problemas en la vida cotidiana no es cuestión de mala suerte ni de karma, todos en algún momentos los tenemos, lo importante es identificar la fuente que los produce y atenderlos. Te daré un ejemplo práctico: Si de alguna manera comienza a existir apatía en tu matrimonio, y cada día es más notorio, es necesario atender esa situación, no mañana o pasado, sino hoy. No es tiempo de esperar días o semanas a ver si las cosas cambian, tampoco la solución es buscar otra persona fuera del matrimonio, la solución está en acercarse a su pareja, pedirle sabiduría a Dios e identificar que necesidades ha dejado de suplir en su relación, será que ha menguado en la atención, la comunicación, los detalles, la pasión. Será que hay algo que le preocupa y no lo ha querido manifestar verbalmente, que tal si se le acerca con amor, y no con señalamientos o suposiciones al azar, sino con un ánimo sincero de comprender, ayudar y suplir.
Hoy le ánimo a atender sus problemas, no descuidarlos ni ignorarlos, revise que motiva el comportamiento rebelde de sus hijos, será que están exigiendo tiempo de calidad y cantidad y esa es su forma expresarlo. Por qué tiene sentimientos de desdicha, será que está dependiendo en sus propias fuerzas y no en las de Dios. La Biblia dice: «No se preocupen por nada. Más bien, oren y pídanle a Dios todo lo que necesiten, y sean agradecidos. Así Dios les dará su paz, esa paz que la gente de este mundo no alcanza a comprender, pero que protege el corazón y el entendimiento de los que ya son de Cristo. Fil. 4:6-7».
¡Vamos, preste atención, los problemas hay que atenderlos. Todavía está a tiempo!

 

cielomardesanchis@gmail.com