Maduro “debe entender que dialogar no es solo hablar”

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Caracas.- Al Provincial de la Compañía de Jesús en Venezuela, padre Arturo Peraza, le extraña que el presidente Nicolás Maduro, quien viene de la teoría socialista y la dialéctica, no entienda que el diálogo no es hablar con alguien sino encontrar consensos o síntesis. Y que la falta de diálogo está llevando al país a una anarquía social.

«El Presidente ha tenido intentos pero no pone las condiciones reales para el diálogo. El diálogo parece traducir en ‘yo hablo con…’ Y ése no es el sentido último del diálogo. El diálogo es una búsqueda de consensos y de soluciones colectivamente aceptadas con base a ese proceso dialéctico que se establece cuando yo estoy en una posición, tú estás en la otra y cómo buscamos acercar posiciones para lograr una síntesis. Y a uno le extraña que una persona de teoría socialista donde la dialéctica es una estructura fundamental, esto de ir encontrando la síntesis del proceso, no aparezca».

Lamentó que el Presidente haya perdido la capacidad de diálogo. «Cuando había crisis en el parlamento, el entonces diputado Maduro era una de las personas más buscadas para conseguir caminos de solución».

«Mi tema es invitar al Presidente a darse cuenta del rol fundamental que está jugando en el país, evitarnos una catástrofe social y política supone ese liderazgo en el diálogo y que no puede abandonar esa bandera (…) y que si él tuvo dones de superar situaciones difíciles para el diálogo, hoy más que nunca necesitamos de esa cualidad», agregó durante el programa «Diálogo con…», de Carlos Croes.

– ¿Usted cree que vamos a una catástrofe?

«El Defensor del Pueblo señalaba que en temas de derechos humanos él rechazaba el informe de Provea. Yo tengo que decirle con todo el respeto (…) habló el secretario general de la ONU a través de su vocero; si no, es el alto comisionado de los Derechos Humanos; si no, es el Comité contra la Tortura; si no, es el Comité contra las Detenciones Arbitrarias; si no, es la Comisión que hizo la revisión sobre los derechos humanos, culturales y sociales; si no, es la Comisión que responde a derechos civiles y políticos: si no, es la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos; y si no, es la Corte Interamericana. Guao, señor, algo está pasando, ¿no?».

Y siguió: A mí me parece que hay una grave situación de derechos humanos que está repercutiendo en la población en términos de abastecimiento, en términos de vida ordinaria y también en términos políticos y de libertad. Uno viene escuchando como periódicos se vienen cerrando y tienen dificultad para el acceso del papel porque hay un monopolio del Estado en este tema. Eso atenta contra de derechos humanos donde tú lo quieras poner (…) a mí lo que más me preocupa es el agravamiento de la situación social cuando estás viendo la agresividad que cada vez más se va apoderando de la población y empezamos a ver situaciones anárquicas (…) en hoy en día los policías son blancos, los militares son blancos (….) lo que tenemos impuesto es una estructura de anarquía basado justamente en esta situación de incapacidad para dialogar y generar consensos. Yo no puedo entender cómo no pueden ver la relación estructural entre esta incapacidad para generar consenso social y toda esta situación de anarquía».

LA OPOSICIÓN

Para el jefe de la Compañía de Jesús, la oposición todavía no es alternativa de poder en Venezuela. Y no lo es porque su narrativa política es pura negatividad, siendo incapaz de generar un sueño colectivo como lo hizo Doña Bárbara para la generación del 28.

«La oposición tampoco son angelitos bajados del cielo (…) Déjame explicar esto muy brevemente con una imagen. Cuando tú tenías Rómulo Gallegos narrando la historia de Doña Bárbara, eso es una narrativa política. Tú le estás diciendo al país que Venezuela es como Barbarita: hermosa, linda, con deseo de progresar y un pacto social con Santos Luzardo efectivamente podría proyectar a Venezuela hacia el sueño dorado del tipo de país que teníamos que construir, lo que significa salir de Doña Bárbara que es el atraso, la barbarie, la falta de Estado, el poder impuesto como violencia. Esa narrativa es la que asume la generación del 28. Es una narración que establece quiénes somos, hacía dónde debemos ir y cómo lo vamos a hacer».

Y siguió: «El presidente Chávez supo hacer eso también: Somos los hijos de los centauros y guerreros de este país, de los grandes caciques que han tenido una gesta de independencia y soberanía y lo que tenemos es que luchar por nuestra soberanía crendo un pais potencia, una capacidad de convivencia colectiva y eso lo vamos a hacer a través del socialismo del siglo XXI».

«El problema es que cuando yo pido a la oposición, dame tu narrativa actual, dime cuál es tu propuesta narrativa, lo que yo encuentro es mera negatividad. Y éste es el problema. Que se expresa en que todo esto es el atraso, es la oscuridad, y que tenemos que salir de este universo oscuro para volver, es un regreso inevitablemente al pasado, ¿no? en donde sí tuvimos luz, en donde sí tuvimos democracia y donde sí tuvimos oportunidades».

EL FUTURO

Cuando Croes le preguntó qué proponía él entre el pasado y el presente, el padre Peraza respondió: «El futuro». Sugirió «empoderarse del proyecto que actualmente ha tenido que ver con un pueblo que se está efectivamente organizando a través de consejos comunales o cualquier otro modelo de organización y que a través de la participación autónoma y soberanía es capaz de expresar su deseo y buscar una alternativa al país».

– ¿Usted está hablando del socialismo?, preguntó Croes.

«Yo no estoy hablando necesariamente de socialismo, aunque sí tiene mucho de social. Pero no necesariamente a través de la estatización de la economía es el camino a través del cual vamos a conseguir la felicidad».

– ¿Cómo lo conseguimos?

«Apostando a la creatividad de nuestros ciudadanos; a través de emprendedores; yo creo que en Venezuela hay mucha capacidad de emprendimiento».