Manuel Piar: Vida y obra

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Doc. 10

LAS ACCIONES DE GUERRA DE MANUEL PIAR

1806.- La Vela de Coro, 3 de agosto.

1811.- Morro de Valencia, 23 de julio.

Valencia, 13 de agosto.

1812.-  Pantanero, 29 de junio.

1813.- Güiria, 13 de enero.

Maturín, 20 de marzo.

Maturín, 11 de abril.

Maturín, 25 de mayo.

Los Magueyes, en julio.

Los Corocillos, en julio.

Cumanacoa, en julio.

Cumaná, 2 de agosto.

Barcelona, 19 de agosto.

1814.- Valle de la Pascua, 25 de mayo.

Cumaná, 22 de septiembre.

1816.- Aguas de la Blanquilla, 2 de mayo.

Carúpano, 31 de mayo.

El Juncal, 27 de Septiembre.

Paso del Caura, 30 de diciembre.

1817.- Puga, 23 de febrero.

San félix (Chirica), 11 de abril.

Fue derrotado una sola vez, el 18 de octubre de 1814, en El Salado, de Cumaná, por el formidable caudillo realista Boves.

 En Angostura  fue rechazado dos veces: el 8 de enero y el 25 de Abril de 1817

DOC 11

TESTIMONIOS

De Simón Bolívar

“Ayer ha sido un día de dolor para mi corazón. El General Piar fue ejecutado por sus crímenes de lesa patria, conspiración y deserción. Un tribunal justo y legal ha pronunciado la sentencia contra aquel desgraciado ciudadano, que embriagado con los favores de la fortuna, y por saciar su ambición, pretendió sepultar la patria entre  sus ruinas”

Proclama dictada en Angostura el 17 de octubre de 1817

Y en 1828,

“…la ejecución del general Piar, que fue el 16 de octubre de 1817 bastó para destruir la sedición; fue un golpe de estado que desconcertó y aterró a todos los rebeldes, desopinó a Mariño y a su Congreso de Cariaco, puso a todos bajo mi obediencia, aseguró mi autoridad, evitó la guerra civil y la esclavitud del país, me permitió pensar y efectuar la expedición de la Nueva Granada y la creación de la República de Colombia. Nunca hubo una muerte más útil, más política y, por otra parte, más merecida”

Manuel Alfredo Rodríguez, Bolívar en Guayana, pp122. Y 132

Daniel Florencio O’Leary, Edecán del Libertador.

“..Piar descontento con el papel secundario que representaba después de haber mandado en jefe y arbitrariamente por tanto tiempo, empezó a manifestar su desagrado. Hombre de pasiones vehementes y de una ambición vulgar y sin límites, vivía como disgustado con la naturaleza y con sus semejantes. (…) Ya he dicho que antes de partir Bolívar para Guayana, habían llegado a sus oídos varias quejas sobre la conducta de Piar; disimulolas empero, esperando que su presencia en el ejército removería las causas que las motivaban. Más no fue así. Un día en su presencia, Piar ultrajó ignominiosamente a un oficial subalterno y mandó ponerle grillos. Bolívar no pudo pasar por alto este acto de arbitrariedad y le reconvino con moderación. La Organización de las Misiones se había confiado al presbítero José Félix Blanco, (…) Piar pretendió ver en este nombramiento una ofensa a su rango, (…).Piar, so pretexto de enfermedad pidió licencia para ausentarse..(…). Desde aquel momento manifestó Piar un odio implacable por Bolívar y se dio a tramar su destrucción a cualquiera costa….(…)”

Manuel Alfredo Rodríguez, Bolívar en Guayana, p122.

de concluido el  acto y no presencié nada; pero por algunos que vieron la ejecución, supe que Piar, al llegar al patíbulo  se abrió el dormán que llevaba abrochado por el pecho, y suplicó a los soldados ejecutores que apuntaran bien. Esta acción no la hace un débil, si efectivamente lo es.

Manuel Alfredo Rodríguez, Bolívar en Guayana, p122.

José Ignacio Pulido.

“El día después del consejo de guerra y a las 7 de la mañana, me mandó llamar a su casa el general Soublette, que vivía en una de alto de la plaza, que hacía esquina con el palacio, y me entregó el proceso, diciéndome: “intímele U. la sentencia al general Piar”, y me marché a verificarlo, pues el referido general se hallaba preso en una casa baja, casi haciendo frente a la del general Soublette: llegué a la guardia, y estaba de oficial de ella el teniente , o capitán entonces, Juan José Conde, quien me siguió acompañando, y habiéndome encontrado con el general en el corredor de la casa, le dije: “tenga V.E muy buenos días”, a lo que me contestó: “¿qué hay, Pulido?”, -le repuse- “vengo a intimar a V.E la sentencia pronunciada por el consejo de guerra de oficiales generales”. Y entonces volvió más alto a decirme: ¿Y qué hay? –y yo le dije: hínquese V.E para leérsela. Volvió otra vez con el  ¿Qué hay? Y yo más esforzado repetí; hínquese V.E para leérsela. Hincándose entonces sin hablar palabra, y asiéndose con la mano izquierda de mi muslo derecho, comencé a leerla y al llegar al concepto de ser pasado por las armas, se paró, gritó, rasgó la camisa, tiró el lente que cargaba colgado del cuello y cayó al suelo diciendo: ¡qué me dejen sacrificar!. Entonces el oficial de guardia indicado y yo lo tomamos para levantarlo y consolarlo, diciéndole: que si en los campos de batalla había sido tan esforzado y valiente, en aquel momento necesitaba de más resignación y firmeza, etc: lo llevamos casi en brazos a su lecho, y yo inmediatamente me separé a toda prisa, compadecido de lo que acababa de presenciar. De las cuatro a las cinco de la tarde del mismo día, volví a cumplir mi penosa comisión, y ya estaba el batallón de honor formado en la plaza mayor, mandado por su comandante Bruno Torres: salió el desgraciado general con una esclavinita azul abrochada y corta,  con semblante serio, y manifestando ya conformidad: llegó a las banderas del cuerpo formado, hizo alto y dio media vuelta a la izquierda y quedó frente a mí, que en alta voz volví a leerle la sentencia, desapareciendo en el acto que concluí mi encargo, sin ver otra cosa”.  Secretario del Consejo de Guerra.

Manuel Alfredo Rodríguez. Bolívar en Guayana. P.124.

MANUEL PIAR, ante DIOS

“Hombre salvador, esta tarde estaré contigo en tu mansión: ella es la de los justos, allá no hay intriga, no hay falsos amigos, no hay alevosos…A ti, los judíos te sacrificaron, tú mismo sabes por qué, y yo…y yo…por simplón voy a ser fusilado esta tarde. Tu redimiste al hombre, y yo liberté a este pueblo, ¡que contraste!”

Testimonio del capitán Juan José Conde. Hildelisa Cabello