Muere sujeto a manos de vecinos enardecidos

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Más de siete bombas molotov lanzaron los habitantes del sector Sabana Linda en Puerto Ordaz, hasta el interior de la casa donde se encontraba el individuo con la intención de presionarlo a que huyera del lugar. El combustible esparcido en la vivienda, generó un incendio que calentó el ánimo de la comunidad y la inesperada muerte del hombre, a manos de la turba.

Dos versiones se manejan en torno al desarrollo de un episodio violento que se suscitó pasadas las 7:00 de la mañana de este sábado, en el sector I de Sabana Linda, en Puerto Ordaz, donde un hombre perdió la vida a balazos.

Aunque los lugareños contradicen la historia que narraron los dolientes, todos coincidieron en que el caído, apodado “el Perrero” era un presunto criminal.

El cuerpo del hoy occiso quedó a pocos metros de la entrada principal de su vivienda, ubicada en la manzana 4 de la referida comunidad. Su hermano contó, que él mismo lo cargó desde el interior de la casa, donde lo tirotearon, con la intención de trasladarlo hasta algún centro de salud donde pudieran socorrerlo pero murió en sus brazos.

Presuntamente, un grupo de vecinos ingresaron violentamente hasta la vivienda y rompieron la puerta a patadas. Ellos le exigían al “el Perrero” que les respondiera por un robo que había sucedido el viernes en la mañana en casa de un vecino.

El hermano del fallecido relató, que entre el grupo de vecinos había tres portando armas de fuego y que uno de ellos amenazó de muerte al presunto ladrón, exigiéndole que si no aparecía el reproductor y una pieza del carro que él había robado, lo mataría.

Según los familiares de la victima que plomearon, en medio de la discusión, cuando ellos trataban de mediar con ese grupo de vecinos que llegaron, fueron agredidos por varios de ellos que comenzaron a lanzar bombas molotov hacia el interior de la casa sin considerar que adentro estaba la esposa y el hijo de 1 año del hoy occiso. Los explosivos caseros estallaron y el rancho se prendió en candela.

ERA UNA PRESIÓN

A una cuadra de la escena, permanecía un grupo de habitantes de Sabana Linda que con toda responsabilidad asumieron lo que habían hecho y se justificaron en que estaban cansados de ser presas fáciles de “el Perrero” y sus secuaces.
“Ese tipo era un azote del barrio, aquí nos había robado a todos los vecinos e incluso a los negocios de la avenida pero parece que compraba a la policía porque nunca lo detenían… Nosotros nunca entramos a esa casa, desde afuera lanzamos las botellas con la intención de hacerles presión para que se devolvieran a Cumaná y dejaran a la comunidad tranquila”, relataron algunos lugareños, en medio del alboroto que se formó cuando el equipo reporteril les dio espacio para sus denuncias.

Tal parece, que el robo perpetrado a uno de los vecinos la mañana del viernes “fue la gota que derramó el vaso” y tras organizarse entre ellos mismos, decidieron atacar al hoy occiso para que huyera del lugar, eso sí, con la amenaza de que si no se iba lo lincharían.

Según los denunciantes, ellos no tuvieron nada que ver con el homicidio como tal pero fue en medio de la acción del colectivo, cuando un tipo “que nadie vio”, llegó y entremezclándose con la turba se aproximó hasta donde estaba “el Perrero” y le disparó con toda alevosía.

8 CASQUILLOS

En el porche de la humilde vivienda quedaron esparcidos ocho casquillos de bala 9 milímetros, al menos un par de proyectiles penetraron la humanidad de Francisco Gregorio Alcalá López (32) y una traspasó a su hermano que estaba de visita.

Según el consanguíneo herido, el homicida formaba parte del grupo de vecinos y a él lo tirotearon cuando se metió para resguardar al niño de Alcalá que estuvo vulnerable a recibir un balazo.

PESQUISAS

El caso requiere una investigación exhaustiva por parte de los expertos del Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas (Cicpc) pues fue curioso que en medio del ataque de los vecinos, llegara un sujeto ajeno al caso a segarle la vida a “el Perrero”.

Los lugareños justificaron el crimen en que era un “culebra” que tenía con otros malandros de la zona y que aprovecharon el hecho para balearlo, sin embargo aseguraron que ninguno logró visualizar al pistolero cuando se coló entre ellos, ni cuando huyó luego de matarlo.