Matan barbero en Los Sabanales

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Miguel Ángel González Díaz recibió la noche de ayer tres tiros, uno en el brazo derecho, y los otros dos en la mano y el pectoral izquierdo; siendo este último el que posiblemente lo dejó sin vida.

González, quien trabajaba como barbero en la peluquería Mirella, ubicada en Los Sabanales, había terminado sus labores a eso de las 7:00 p. m. y caminaba a su residencia en el sector Los Arenales en compañía de César Rodríguez, de 20 años, también trabajador del salón. En el trayecto los hombres fueron sorprendidos por dos maleantes, quienes iban a bordo de una motocicleta, desde la cual los tirotearon.

María Díaz, madre de Miguel Ángel, indicó que los vecinos del sector comentaron que los homicidas pasaron en la moto y dijeron «allá van, esos son», deteniendo su marcha y abriendo fuego contra los muchachos.

César recibió un disparo en la mano derecha y salió corriendo en medio de la balacera, pudiendo resguardarse en la casa de una vecina, entre tanto Miguel Ángel permanecía agonizando en plena calle tras el ataque.

Los residentes del sector salieron cuando dejaron de escuchar las detonaciones e identificaron a Miguel Ángel.

«MATARON A PIPO»

A casa de María Díaz llegó una vecina gritando «mataron a Pipo, mataron a Pipo»; la mujer en compañía de otros familiares, alertada corrió a ver qué era lo que había pasado con su hijo, a quien conocían con ese nombre en el lugar. Al llegar al sitio del suceso se encontraron con que los vecinos habían trasladado a «Pipo» y a César, hasta el hospital de Guaiparo, donde Miguel Ángel falleció poco después de su ingreso.

Los parientes de Miguel señalaron que el joven trabajador era el menor de seis hermanos y que deja en orfandad a una bebé de apenas tres meses.

«SE LO LLEVARON»

Familiares de Miguel Ángel comentaron que los parientes de César lo sacaron del hospital y no saben a dónde se lo llevaron. «Esos delincuentes a lo mejor lo estaban buscando a él, el papá se lo llevó y le dijo que no dijera nada», por tal motivo los dolientes de Miguel Ángel piensan que los verdugos iban en busca del compañero de Miguel, afirmando que «Pipo», no tenía problemas con nadie.