«Me voy, pero no quiero irme»

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Venezuela fue por muchos años el país receptor de inmigrantes provenientes de todo el mundo, tanto que actualmente el sincretismo cultural es amplio. No hay problema en ser colombiano, budista y practicar flamenco, puesto que ese es el resultado de la mezcla cultural que se ha dado durante décadas.

Sin embargo, la tortilla se ha volteado. Ahora es Venezuela que despide a su gente, personas que aseguran marcharse buscando estabilidad económica y social… «buscando sobrevivir».

 

«Pensar siquiera que existe la posibilidad de no estar más con mi familia, duele. Pero el país no te deja de otra, nadie aquí puede vivir con salario mínimo, y superarse mucho menos», afirmó con desilusión María Rodríguez, quien se marchará del país a finales de año con la firme intención de conseguir mejores ofertas laborales que las que hay en Puerto Ordaz. Reveló que no solo es la necesidad de tener ingresos más elevados, también está el contexto político y social que se vive en Venezuela.

 

Puerto Ordaz se visualizó como la ciudad del futuro, siendo la única urbe planificada de Latinoamérica. Fueron muchos los extranjeros que llegaron a la para ser parte de la construcción del sueño industrial, de ahí que la fuese difícil identificar la identidad del habitante de Ciudad Guayana, debido a la mezcla cultural que existe en la región.

 

Sin embargo, el sueño se vino abajo con la caída de los sistemas productivos de las Empresas Básicas. De ahí que sean más los que se van, que los que llegan, y dada la presencia de tanto extranjerismo, muchos jóvenes cuentan con la posibilidad de emigrar a la tierra natal de sus padres o abuelos.

 

«Tengo el beneficioso de tener familia afuera, y eso ya es ventaja. Igual es difícil, porque no garantiza que tendrás éxito, pero por lo menos es un apoyo inicial que no todo el mundo tiene», comentó Rodríguez.

 

Paz, seguridad y gente
«Una mejor calidad de vida», es la respuesta de los entrevistados, sin embargo, al momento de profundizar las razones varían: mejores ingresos, seguridad, tranquilidad, superación personal, adquisición de bienes, ética… «No todo se resume al dinero, la cosa también está en que no sabes si te robarán mañana, si llegas vivo del trabajo, si conseguirás comida, o si tienes que comprarla a los bachaqueros, son muchas cosas las que te obligan a irte», comentó Lilian Marcano, quien está planificando irse con su familia.

 

Por su parte, Jorge Castellanos relató que el país mismo es el que obliga a la gente a irse, por la propia condición que enfrenta. «Chamo, aquí no funciona nada… ni nosotros como venezolanos servimos. Cada día nos tratamos peor entre sí, cada día la sociedad se descompone más y más, y eso es lo más grave, porque dime tú ¿cómo recuperas la educación del venezolano, si aquí la cosa está grave?». Para él, lo que más motiva su salida del país es la descomposición social, pues está convencido de que es muy difícil reeducar a las personas, y ese es un tiempo que él no está dispuesto a perder.

 

«Vamos pa’ pobres»
Según un estudio realizado en enero de 2013, por el Centro de Investigación para la Educación, la Productividad y la Vida de la Universidad Católica Andrés Bello – Guayana (Ciepv UCAB-Guayana), sobre Desempleo y Pobreza en Ciudad Guayana, el 16,2 % de los habitantes de Puerto Ordaz se muestran preocupados por la inseguridad, mientras que en San Félix se maneja una cifra de 12,2 %.

 

En cuanto al desempleo se maneja un 13,7 % y 13,9 % respectivamente. Y por último, solo los residenciados en Puerto Ordaz identificaron como una de sus principales preocupaciones a la inflación con un 12,8 %.

 

«Me voy aunque no quiero irme, de verdad. Pero es que si te das cuenta cada día vamos pa’ pobres. Aquí, en Venezuela, solo quedan dos clases: pobres y ricos, porque la clase media está casi extinta. Y sobre todo en Puerto Ordaz, donde todo es sumamente caro, bueno, Ciudad Guayana en general, porque hasta San Félix está caro», dijo Castellanos.

 

Por otro lado, Rodríguez agregó que una de las cosas con la que toda persona sueña en la vida, es con la posibilidad de adquirir sus propios bienes: casa, carro y objetos personales. «La cosa está tan complicada que cuando piensas en independencia solo se te viene a la mente construir un anexo en la casa de tus papás, o cuando mucho, alquilar, que eso también es súper costoso, e impensable si ganas salario mínimo (…) es que por donde lo veas, la cosa es difícil».

 

De la misma manera piensa Victoria Hurtado, quien destacó que «resulta casi imposible pensar en casarse, y tener una casa… aquí murió eso de ‘el que se casa, casa quiere’, porque cómo la compras, y menos en Puerto Ordaz que es tan costosa una vivienda».

 

Solo en Venezuela
Para finalizar, Hurtado hizo hincapié en que «el venezolano solo cuadra en Venezuela, porque esa personalidad y esa costumbre solo aplican aquí».

La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) publicó el informe Dinámicas Migratorias en América Latina y el Caribe (ALC), y entre ALC y la Unión Europea; en el que comparte las cifras de Venezuela como país receptor y emisor de emigrantes.

Venezolanos en países de América Latina: 133 mil 381.

Personas de algún país de América Latina en Venezuela: 960 mil 591.

Venezolanos en la Unión Europea: 256 mil 334 (155 mil 034 residen en España, 51 mil 207 en Italia y 24 mil 970 en Portugal).

Personas de la UE en Venezuela: 161 mil 915.

Personas a las que se les otorgó la ciudadanía de algún país de la UE (1998-2012): 26 mil 869, de ese total, 15 mil 559 en España.

Permisos de residencia: 61 mil 909.

 

Motivados por la educación
Algunos de los entrevistados revelaron que su razón para salir de Venezuela es iniciar o continuar sus estudios. Dentro de los motivos preponderantes se encuentra «la poca valoración el título universitario en el país». Para Jorge Arrieta, la oportunidad está en continuar sus estudios universitarios en el exterior, ya que «un título venezolano no sirve de mucho… y al final terminas apostillándolos».

 

De igual forma, Gabriela Martínez, licenciada en Contaduría, cuya motivación principal para abandonar su tierra es la superación, y para ella esta se logra a través del estudio y el trabajo, «cosas que Venezuela no te garantiza actualmente». «Me voy a finales de año con muchas expectativas a estudiar al exterior, no confío en tener éxito, pero aquí, surgir, es muy difícil», lamentó Martínez.