Mejor, guarde sus bolsas

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Ya no son los productos de primera necesidad los únicos que desaparecen de los comercios. A esta abrumadora escasez se incorporaron las bolsas de plástico. Es posible que algunos lo vean un poco extraño e inusual, pero la situación que vive hoy en día Venezuela es bastante crítica, sobre todo en los estratos sociales más bajos, donde la cifra de afectados asciende cada día.

En la mayoría de los supermercados, abastos, ferias de hortalizas, e incluso, en las farmacias, la escasez de bolsas se hace notar. Los trabajadores de atención al público les notifican a sus clientes que deben cargas sus bolsas al momento de adquirir un producto, pues los comercios carecen de estas.

Doralys Margarita asegura que la opción de cargar bolsos es bastante cómoda y ayuda al medio ambiente. «La escasez de las bolsas de plástico es un bien necesario, pues así los consumidores se acostumbran a cargar sus bolsos para meter sus alimentos. Yo considero que quitar las bolsas definitivamente de los establecimientos es una gran iniciativa para conservar el medio ambiente». No obstante, la ausencia de bolsas de plástico no está necesariamente orientada hacia la conciencia ecológica.

Para Carmen Ruiz «el problema está en la falta de producción». «Yo apoyo la iniciativa ecológica, pero la situación de las bolsas va mucho más allá de la conservación del ambiente, veamos la realidad del país concretamente y saquemos nuestras propias conclusiones. La falta de producción ha mermado hasta en las simples bolsas de plástico».

¡A COMPRAR SUS BOLSAS!

En la Feria de las Hortalizas de Villa Colombia, en Puerto Ordaz, se observa cómo los consumidores deben comprar varias bolsas para llevar su compra. Martha González, desde hace dos meses, acude frecuentemente al lugar, pues considera que las frutas y demás productos «son frescos y a un buen precio», sin embargo, asegura que no comprará las bolsas porque es un deber del establecimiento.

«Yo no les daré el gusto a los vendedores de bolsas, la Feria debería tenerlas para el público. ¿Cómo es posible que nosotros estemos pasando por esta humillación? Solamente estar así, sosteniendo los alimentos con las manos porque el establecimiento no tiene bolsas, ya es una vergüenza, no se conforman con que el pueblo pase horas y horas en una cola para que ahora nos quiten las bolsas de plástico».

Aunque dentro del establecimiento comercial no hay bolsas para trasladar los alimentos comprados por clientes, en las afueras del mismo se observan vendedores informales ofreciéndoselas a los clientes, a un precio que oscila entre los siete y diez bolívares la unidad. Juan Carlos es uno de ellos, vende alrededor de 20 a 30 bolsas diariamente y comenta que los fines de semana llega a vender unas 50 bolsas. «La de treinta kilos la vendo a veinte bolívares. La mayoría de la gente me la compra, pero siempre hay una más que otra que prefiere llevar sus bolsos».