Miranda y Estados Unidos

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Francisco de Miranda tuvo dos actuaciones destacadas que ayudaron a Estados Unidos en su Guerra de Independencia frente a Inglaterra. Como capitán de Infantería bajo las órdenes del gobernador español de Cuba, su amigo y mentor, el Gral. Juan Manuel Cagigal, participó en el sitio y toma de Pensacola, obligando a los ingleses a capitular. España recuperó la soberanía sobre la Florida (1781). Igual triunfo obtuvo cuando los ingleses capitularon en Nueva Providencia, Islas Bahamas (1782). En Kingston, Miranda realizó una misión secreta donde recaudó información sobre el ejército inglés.

Pero la Santa Inquisición había decretado contra el joven caraqueño, de 32 años, su culpabilidad por la posesión de “libros prohibidos” y “pinturas obscenas”. El ministro de las Indias, José de Gálvez, enemigo de los españoles nacidos en América, le acusó falsamente, de contrabandear bienes y de mostrar al general inglés las fortificaciones de La Habana. La Orden Real (1782) prescribió someterlo a prisión, despojarle del grado militar, relevarlo del servicio, confiscar sus bienes, le incomunicó y le prohibió escribir.

Miranda se vio forzado a desertar. Durante 17 meses y 5 días, efectuó un viaje de aprendizaje “en el libro del universo” para formarse mejor en la naciente república, el año (1783) en que Inglaterra reconoció la independencia de sus antiguas Trece Colonias. En su Diario de viajes (Colombeia) dejó constancia de la positiva impresión que le causó el espíritu democrático, libertario e igualitario de la gente de Estados Unidos, tan diametralmente opuesto al régimen autoritario, inquisitorial y estratificado que había padecido en España y en América del Sur.

Visitó Wilmington, Filadelfia, Nueva York, Boston, etc. Departió con las figuras más relevantes de la Independencia (Washington, Adams, Hamilton, Livingston, Knox, etc.). El experimento democrático fue asimilado a plenitud por el Precursor Miranda, quien se decantó definitivamente por el constitucionalismo republicano de Estados Unidos y decidió consagrar su vida a la independencia de la América hispana.

En sus propias palabras: “Aquí fue que, en la ciudad de Nueva York, se formó el proyecto actual de la Independencia y libertad de todo el continente americano”.