Mirando al Esequibo (y II)

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Ante estas situaciones, el gobierno de Venezuela o mantiene silencio o responde tarde y débilmente, lo que en Derecho internacional podría encuadrarse en la figura de la aquiescencia, permitiendo a Guyana sentar un precedente para alegarlo ante la CIJ, si el caso llega a esa instancia.
En la actualidad, la compañía estadounidense ExxonMobil empieza trabajos de perforación en el bloque Stabroek, ante ello el gobierno dirigió una nota a la subsidiaria local de la empresa y no al gobierno de Georgetown, que sí respondió al venezolano exigiéndole dejar de obstaculizar el desarrollo guyanés, a su vez Caracas contestó en una nota diplomática calificando el argumento guyanés de inaceptable por injusto. Luego, Venezuela publica un comunicado en la prensa de Georgetown y Guyana responde con una dura nota diplomática; la diferencia no es baladí. Agréguese las pésimas y tensas relaciones entre Venezuela y los Estados Unidos de América, país donde está la sede principal de ExxonMobil; no hay duda que la empresa será defendida por la diplomacia de EEUU, si fuese necesario.


Es decir, hay un juego de poder del que no puede abstraerse el gobierno de Venezuela porque es partícipe, en consecuencia, debe defender los intereses de la nación de forma clara, contundente y afirmativa a través de la Cancillería, aunque no solo, y por ante el gobierno guyanés, la Caricom, en la Unasur como nuevo mecanismo de diálogo político subcontinental, en las Naciones Unidas, y ante la sociedad internacional en general. La estrategia del Estado debe, entre otros aspectos, reasumir la línea de actuación por la que se denunció siempre cualquier pretensión guyanesa de explotar recursos en la zona reclamada, retomar (si se ha abandonado) o intensificar la vigilancia de la Armada en la fachada atlántica, y solicitar la extensión de la plataforma continental, lo que incluiría la ubicada frente a Delta Amacuro, todo lo cual debería contribuir a concretar un acuerdo digno que defina los límites con Guyana, teniendo presente un aspecto práctico: es una utopía pretender el reconocimiento para Venezuela de casi las dos terceras partes del territorio guyanés, que es lo reclamado en principio, pero también es cierto que Guyana no puede hacer lo que le venga en gana en el territorio Esequibo, pretendiendo desconocer nuestros históricos y legítimos derechos.
/Twitter: @franja1