Murió luego de ser torturado dentro de su vivienda

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Eduardo Rafael Longoria Del Nogal, de 74 años, fue golpeado en la cabeza y en diferentes partes del cuerpo; murió minutos después de llegar al hospital.

Longoria vivía en el sector Santa María, en Guasipati, y trabajaba en CVG Minerven como minero desde hacía varios años. Los vecinos aseguran que al ciudadano le gustaba vivir solo, tenía un solo hijo, quien venía a visitarlo cada dos semanas desde Maturín.

Su avanzada edad no lo detenía en seguir trabajando. De acuerdo con versiones de los habitantes del sector, Del Nogal «trabajaba las 24 horas al día. Era un señor muy amable y servicial, cuando la comunidad tenía un problema él no dudaba en ayudarla. La razón de su asesinato aún se desconoce».

RELATO DE LOS HECHOS

A eso de las 7:00 de la noche del pasado lunes, Del Nogal se encontraba descansando en su residencia, cuando varios sujetos violentaron la cerradura de la puerta y entraron a su vivienda. Él estaba dormido cuando recibió la golpiza sin motivo alguno. «Tenía la cabeza llena de hematomas. Estaba lleno de sangre, pero aún seguía vivo», relataron los vecinos.

Luego de golpearlo hasta más no poder, Del Nogal cayó en el suelo. Yacía tirado cuando uno de los vecinos lo vio y llamó a la ambulancia. «Me pareció extraño ver la puerta de su casa abierta, por eso me asomé. Lo llamé varias veces y como no me respondía, entré a la casa. Al asomarme a la habitación, lo vi tirado, lleno de sangre y con muchos hematomas en la cabeza. En ese momento decidí llamar al 1-7-1, quien lo trasladó al CDI y luego al Cicpc», expresó su vecina.

Antes de trasladarlo al Centro de Diagnóstico Integral (CDI), la víctima aún estaba viva, lograba pedir auxilio. No obstante, al llegar a la sala de emergencias, falleció. Sus familiares lloran hoy su muerte y exigen que den captura a los autores materiales del crimen. Descarta un ajuste de cuentas, pues el ciudadano era un hombre trabajador y hogareño, nunca tuvo problema con nadie.

TORTURADO

El cuerpo de Eduardo Del Nogal quedó irreconocible. Sus brazos estaban fracturados, la cabeza bañada en sangre, producto de los hematomas. En su casa quedaron los rastros de la violencia, las paredes manchadas de sangre así como el piso. Los funcionarios adscritos al Eje de Homicidios (Cicpc), procedieron a inspeccionar el lugar para dar inicio a las investigaciones correspondientes.