Niños de Guayana celebraron su día en los parques de la ciudad

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Los padres y madres de Ciudad Guayana decidieron regalarle un día distinto a sus hijos, siendo el parque La Llovizna el más visitado

En Venezuela se acostumbra a celebrar el Día del Niño cada tercer domingo de julio. En años pasados los padres decidían comprar a sus hijos juguetes para conmemorar un día tan especial como este. No obstante, para este 2015 los guayaneses aseguran que por las condiciones económicas que está atravesando el país, lo más factible y económico para celebrar junto a los más pequeños de la casa, es un paseo por los parques de la ciudad.

Sonia Gutiérrez trabaja en una tienda de calzados en el Orinokia Mall, tiene dos niños, uno de 8 años y el otro 9; ella asegura que desde hace cinco años su condición económica ha ido en deterioro, pues el sueldo que percibe no le alcanza para comprar los acostumbrados regalos a sus hijos.
«Sí, antes tenía para comprarle un juguete a cada uno, trabajaba en la misma empresa, devengaba un sueldo un poco más bajo que el de ahorita pero me alcanzaba para todo, mantenía a mis hijos yo sola, pues su padre me abandonó cuando nacieron. Sin embargo, ahora la realidad es distinta, tuve que pedirle a mi madre que me ayudara, pues cobro mensualmente 9 mil bolívares y no me alcanza para nada. Vienen las clases, debo comprar los útiles escolares y me quedé sin dinero para sus regalos. Los vi tristes esta mañana, por eso decidí hacer un esfuerzo y por lo menos traerlos al parque La Llovizna para que se distrajeran un rato y se divirtieran en un ambiente distinto».
Así como Gutiérrez, hay muchos guayaneses que acudieron al parque La Llovizna para celebrar en familia el Día del Niño.
Yeni Roble, también madre, aseguró que siempre visita el parque con su hijo, aun cuando no sea un día festivo, pues considera que el pequeño necesita de la naturaleza para poder jugar. «Acostumbro a sacarlo al parque, casualmente hoy fue el Día del Niño y aquí estamos. Él me pidió un helicóptero como regalo, pero cuando comencé a comparar precios era muy costoso, sin embargo, le compré un reloj valorado en 1700 bolívares».

DIVERSIDAD DE COLORES Y SABORES
Este domingo el parque La Llovizna se desbordó de niños, unos pintados y otros disfrazados, todos disfrutando al ritmo de los sonidos de la naturaleza y la majestuosa visión de los saltos. En compañía de sus padres, se montaron en los trenes, bicicletas y patinetas que alquilan dentro de las instalaciones.
La mayoría de los comerciantes aprovecharon el día e hicieron «su agosto», se disfrazaron de payasitos y ofrecieron a los niños el «pinta carita»; «le pintamos la carita a su niño del personaje de su preferencia, por tan solo 80 bolívares y adicionalmente le regalamos un globo», afirmaba uno de los que con sonrisa en rostro laboraba durante la festividad.
Para Marisol Guilarte, actualmente se debe tener un mínimo de 2000 bolívares para sacar de paseo a sus hijos, pues en chucherías y otras distracciones se le va el dinero. «Sacarlos al parque no es que sea una alternativa, es un sacrificio, solamente con el costo de las chucherías y demás regalos se te van fácilmente 2000 bolívares. Fíjate estoy llegando al parque y ya es gastado 300 en dos helados, imagínate si me quedo toda la mañana y parte de la tarde».
Yusmelys Febre tiene un hijo y vino al parque porque consideró que es un ambiente muy tranquilo y agradable para pasar un día especial con su hijo; «a pesar de que vivo en 25 de Marzo, traje a mi hijo para que disfrutara su día en el parque, pues considero que es un lugar sereno donde se respira aire fresco».

Bellezas naturales
Para Yesenia Morales los parques de la ciudad son sitios de distracción que muchos ciudadanos no aprovechan; «el parque La Llovizna está colmado de gente porque los padres no tienen dinero para llevarlos al circo o a otros centros de distracción, pero si tuvieran el poder adquisitivo no dudarían en llevárselo a otro lugar, ¿por qué hacerlo? ¿Por qué optar por visitar el parque La Llovizna como última opción? Nuestros parques tienen muchas riquezas naturales que deben y tienen que ser aprovechadas por sus habitantes», insistió.