No hay otra estrategia para bajar los casos que no sea el distanciamiento social: epidemiólogo brasileño

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RÍO DE JANEIRO.- “No tenemos otra estrategia que no sea el distanciamiento social contra la COVID-19. Llegamos a un punto en el que los ciudadanos se cansaron y optaron por salir a la calle, lo que los expone a ellos y a las personas en situación de riesgo”, comentó a Xinhua el epidemiólogo brasileño Geraldo Marcelo Cunha.


Hoy en día, “concientizar a la población acerca de mantener las medidas de prevención contra el nuevo coronavirus (COVID-19) es el gran reto que vive Brasil hasta que no haya una vacuna contra el virus”, afirmó el especialista.
Un día después de haber superado los 150.000 muertos por la COVID-19, Cunha, profesor de medicina de la Universidad Federal de Minas Gerais aseguró que “el problema ahora mismo recae en el cansancio de las personas tras seis meses de cuarentena y las medidas de flexibilización, algunas veces precipitadas, adoptadas por la mayoría de los estados del país”.
Para Cunha, “esto es un peligro. Ya superamos los 150.000 muertos y creo que llegaremos a los 200.000, o nos acercaremos mucho a finales de año. Lo que vemos en las grandes ciudades del país son aglomeraciones sin fin, una falta de respeto a las normas de capacidad de bares y restaurantes, que ya fue reducida, pero las personas no lo ven como un valor suyo”.
El experto comentó que la curva de óbitos causados por la COVID-19 se redujo en las últimas semanas y si bien esto representa un gran avance, no hay que relajarse porque podría pasar como en Europa, que una nueva segunda ola de contagios.
Cunha agregó que “el problema es que ahora hay muchas personas por las calles en la ciudades y esto aumenta los riesgos y el número de personas que pueden infectarse y que pueden requerir las mismas camas hospitalarias que están reservadas para enfermos de COVID-19. Las personas deben entender esto, que no es apenas la cuestión de la COVID-19, sino también el entorno que esto provoca”.
Cunha subrayó que los casos no aparecen de un día para el otro, sino dos o tres semanas más tarde y que muchas personas a veces ni necesitan ser ingresadas en el hospital. “Es por ello que no se puede desmovilizar a la población sin responsabilidad”, resaltó y añadió que es necesario que las autoridades mantengan el mensaje de que el virus es muy peligroso para que la población se mantenga alerta y respete las medidas de prevención.
“Tenemos que entender que algunas personas creen que esto no es peligroso, y es normal que el ser humano niegue algunas cosas, para sentirse mejor, y solo nos damos cuenta cuando las cosas suceden, pero no cuesta nada empatizar con las personas, y el poder público tiene el poder para evitar estas aglomeraciones”, comentó.
“El virus pasa de persona a persona, y lo vemos. Un ejemplo reciente en el país es el caso del club de fútbol Flamengo, que terminó con 20 jugadores infectados, porque conviven diariamente, y esto es lo que pasa en el resto del país, con grupos de amigos que se reúnen. Es evidente que las personas se infectarán si se reúnen en grupos masivos, no hay como evitar la transmisión”, concluyó.
Según el último balance divulgado este domingo por el gobierno brasileño, la COVID-19 dejó al menos 150.488 fallecidos y 5.094.982 casos confirmados en el país sudamericano. Xinhua