No nos vamos, nos quedamos (I)

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Definitivamente, Maduro está desesperado. Así lo muestran sus permanentes agresiones a cualquier gobierno, institución o persona que se atreva a manifestar una opinión contraria a su manera de pensar o critique su acción de gobierno. No importa que sea una opinión respetuosa y prudente. De todas maneras, su respuesta es grosera sin importarle comprometer el prestigio de Venezuela. La causa está a la vista. Su caída en los niveles de popularidad se mantiene de una manera sorprendente, sin que puedan influir las campañas de propaganda que organicen sus asesores comunicacionales. Así ocurrió con los permanentes ataques a los Estados Unidos y al presidente Obama. No sirvió de nada. Apenas logró remontar unos puntos en las más recientes encuestas para volver a caer de manera estrepitosa. Para colmo, tuvo que aceptar el reconocimiento de Castro, Correa, Morales y Ortega al presidente estadounidense.

La razón es muy sencilla. La situación económica y social que los venezolanos enfrentan es de tal gravedad que es muy difícil encontrarle alguna solución si se mantiene la actual orientación política y económica de su gobierno. Los problemas que enfrenta son su falta de autoridad, voluntad e incapacidad para hacerlo. La cercanía de las elecciones parlamentarias y las presiones de los sectores más radicales del chavismo se lo impiden. Un buen ejemplo son los presos políticos. Es la principal causa de crítica internacional. Una ley de amnistía sería recibida con beneplácito. Prefiere entrar en fuertes polémicas con jefes de Estado y de gobierno, instituciones e importantes dirigentes políticos del mundo, que enfrentar sus responsabilidades presidenciales. Otra acción que podría tomar es exhortar al CNE para que realice unas elecciones parlamentarias transparentes, equitativas y justas. El rumor que existe sobre un nuevo cambio de circuitos no sería un buen camino…

La opinión internacional se encuentra muy sensible ante el deterioro de la situación política venezolana como consecuencia de haber decidido Hugo Chávez retirar a nuestro país de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en el año 2012, para poder establecer, de manera definitiva, un régimen hegemónico, sustentado en el control absoluto por el Ejecutivo de todos los poderes públicos, eliminando su libertad e independencia constitucional. Esta conducta viola flagrantemente la Carta Democrática Interamericana y se ha traducido en acciones para criminalizar a la oposición política, perseguir a los medios de comunicación independientes, violar los derechos humanos empleando inclusive armas de guerra en la represión de manifestaciones públicas y detener a sus asistentes de manera masiva. Esta ha sido la razón de los señalamientos nacionales e internacionales que han surgido en estos últimos días.

En la llamada Declaración de Panamá, 32 ex mandatarios iberoamericanos solicitaron una solución negociada al delicado problema venezolano, la libertad de los presos políticos y el establecimiento de reales garantías para el desarrollo de las elecciones parlamentarias. Las Cortes españolas aprobaron un comunicado en el cual se «solicita la libertad de Leopoldo López, de Antonio Ledezma y de Daniel Ceballos y de los demás manifestantes». El comunicado fue aprobado por el partido Popular y el Partido Socialista Obrero Español obteniendo 306 votos a favor y 19 en contra.                    fochoaantich@gmail.com @FOchoaAntich