No queda mucha tela que cortar

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Querer sentirse elegante y radiante durante todo el día, es el deseo de toda mujer guayanesa, que en vista de la fuerte crisis económica que agobia al país, ha optado por tomar otras medidas necesarias para satisfacer el consumo de vestimenta.

Varios son los centros comerciales que se ven abarrotados de féminas, que recorren hasta por más de cinco horas las diversas tiendas en busca de «algo presentable y barato».

Susana Carreño, vendedora, comentó que desde inicios de 2015 las ventas han bajado en un 40 por ciento, lo que representa una situación crítica, para los comerciantes que han tenido que reinventarse para evitar la pérdida total de mercancía, sea a través de promociones o rebajas.

Vendedores atribuyen la situación a la devaluación de la moneda venezolana y a la caída en los precios del petróleo, sin embargo, la única realidad observable es que «los clientes pasan, miran y se van de los comercios».

«TRAPOS RECICLADOS»

Mirian Fernández, compradora, señaló que desde junio se encuentra buscando un vestido para poder asistir a un matrimonio en diciembre, y alega que en reiteradas oportunidades ha visitado tiendas ubicadas tanto en Puerto Ordaz como en San Félix, de las que sale frustrada por los altos precios.

«Un vestido sencillo, sin muchos accesorios, oscila entre 7 mil 200 a 9 mil bolívares, sin contar el secado de cabello, arreglo de uñas y el respectivo regalo para los novios», declaró la fémina.

Clientes comentaron que muchos de ellos han optado por comprar en negocios informales sus «trapitos reciclados», ahorrando de esta manera hasta un 80 % sobre el precio actual del producto. «Una vez comprado el traje, solamente tienes que lavarlo con bastante jabón y un poquito de vinagre para eliminar cualquier bacteria», declaró Beatriz Gómez.

ESTANTES LLENOS

A pesar de que la mayoría de los trajes y vestidos que se exhiben en los negocios son traídos mediante el sistema de divisas adscrito al Centro Nacional de Comercio Exterior (Cencoex), otros son manufacturados por la industria nacional y distribuidos a comerciantes en los 23 estados del país.

Samuel Hernández, gerente de una tienda, expuso que todo el gremio se está viendo afectado por el aumento mensual en el precio de los productos, teniendo que ajustar el costo, razón por la cual pierden clientela.

«La gente prefiere comprar retazos de tela para realizar un vestido, porque actualmente sale mucho más económico», afirmó Hernández, refutando la negatividad por parte del Gobierno venezolano en implementar estrategias económicas que permitan la solución de la inflación en la nación.

Así mismo, aclaró que las ventas de ropa femenina han decaído en un 70 % en comparación con otros años, cuando los productos se podían adquirir hasta más de tres veces sin importar el precio. «Los clientes venían, pagaban y se iban con varios artículos».

También resaltó la escasez de insumos para costura, entre hilos, agujas, dedales y demás, necesarios para la elaboración o refacción del textil.

Ramón Ramírez, comprador, señaló que adquirió cinco metros de tela por 3 mil 500 bolívares, para poder elaborarle un traje a su hija de 9 años, eso sin contar lo que debe pagar quien va a confeccionar el diseño. «No nos podemos quejar, la inflación se encuentra en todos lados», dijo el usuario.

POSIBLE MEDIDA

Propietarios expresaron que, de no mejorar la situación financiera en la región, reducirán el número de personal en sus negocios hasta verse en la obligación de vender propiedades para emigrar a otras naciones, en búsqueda de mejores oportunidades para sus familias.

jmoya@eldiariodeguayana.com.ve