Nuevo rey saudí promete mantener rumbo de Abdalá

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Riad.- El nuevo rey Salmán de Arabia Saudita prometió este viernes mantener el rumbo de la política de la primera potencia petrolera del planeta, tras la muerte y el entierro de su predecesor, su medio hermano Abdalá.
Abdalá, que falleció de madrugada en el hospital donde se encontraba hospitalizado desde el 31 de diciembre por una neumonía, era un aliado de los países occidentales en la lucha contra los yihadistas.
Tras la tradicional oración de los viernes, el exjefe de Estado saudita, de unos 90 años, fue enterrado durante la tarde en un cementerio próximo a la mezquita Imam Turki, de la capital, en presencia de numerosos dignatarios árabes y extranjeros.
En su primer discurso después de la entronización, el nuevo rey Salman, de 79 años, declaró que seguiría los pasos de su predecesor en la política de este país, primer exportador de crudo del mundo y un peso pesado en Oriente Medio.
«Seguiremos, con la fuerza de Dios, en el camino recto que este Estado ha seguido desde su creación por el rey Abdelaziz Ben Saud», afirmó.
Asimismo, designó como segundo príncipe heredero a Mohamed Ben Nayef, hasta ahora ministro del Interior, y nombró titular de Defensa a uno de sus hijos, Mohamed Ben Salman. Muqrin, otro medio hermano de Abdalá, pasó a ser el nuevo príncipe heredero, tras el deceso del monarca.
Estos dos nombramientos refuerzan en el seno de la dinastía de los Saud al clan de los Sudairi, que se debilitó durante el reinado de Abdalá. El nuevo monarca forma parte de este clan.

ULTRACONSERVADOR
Además del peso en el sector del petróleo, Abdalá mantenía una fuerte influencia en la política regional. Frente a la creciente presión de los grupos islamistas, Riad apoyó al actual presidente egipcio, Abdel Fatah al Sisi, y jugó un papel clave en la oposición al régimen sirio, al autorizar a Washington el entrenamiento de rebeldes en su territorio.
El difunto rey gobernó oficialmente este ultraconservador reino sunita durante una década, pero en realidad lo dirigía desde el ataque cerebral que sufrió su predecesor, el rey Fahd, en 1995.