Otra Venezuela es posible sin maldad y todos cabemos en ella

0
115

¿Por qué la crisis ha durado tanto en un País privilegiado? ¿Por qué el mal gobierno ha durado tanto? ¡Algunos lo atribuyen a la ingenuidad del venezolano! ¡Otros a los métodos totalitarios e ideologías pervertidas! ¡Otros lo atribuyen a la mala y simuladora oposición! ¡Muchos se lo indilgan a una sociedad corrompida y en decadencia! En nuestra realidad «El mal gobierno socialista PSUV y MUD» es aquel que se olvida de los intereses vitales ciudadanos «El pueblo», para dedicarse con preferencia a lo suyo «mantener el poder a cualquier precio», es decir, lograr y administrar presupuestos, y, cobrar impuestos sin pensar en el bien común, confundiendo «a ex profeso» lo que le compete.

Se empeñan en imponer dogmas totalitario «con hegemonías arbitrarias de familiares y enchufados en Gobernaciones, Alcaldías y Estado», ocupados en expropiar, perseguir y militarizar o paramilitarizar. Orientando esta inclinación venal siempre por los linderos de la corrupción, la traición y otras actitudes parecidas. El mal gobierno se alimenta del caos, la crisis, oferta engañosa, la pobreza e ingenuidad.

Veamos las definiciones: Maldad es el término a partir del cual designamos la inclinación espontánea que alguien ostenta a la hora de provocarle el mal a otros individuos o seres vivos. Violar los derechos humanos, someter a los trabajadores, pensionados y educadores a salarios indignos y mala seguridad social; destrozar y destruir el aparato productivo del país, para que exista escasez y sus conmilitones se conviertan en mafiosos, traficantes y boliburgueses.
En tanto, por mal se refiere a la ausencia total del bien y de la bondad que existe en una persona (s) o ser y de la misión constitucional para el buen gobierno «central, estadal, municipal y los demás poderes públicos».

Desde los inicios de la humanidad, el mal, se ve como una realidad de la cual hay que alejarse porque no trae aparejado nada positivo, sino más bien todo lo opuesto. Entonces, de esta concepción es que ha derivado prácticamente todas las religiones que existen en el mundo y las cuales proponen a sus fieles que se alejen del mal o de cualquiera de las formas que éste puede adoptar, y en contrapartida promueven que se acerquen al bien para combatir el mal definitivamente.
Cabe destacarse que la mencionada tendencia de practicar el mal para dañar a otros, puede tratarse de una característica inherente al o los individuos influenciados por doctrinas e ideologías totalitarias, fundamentalistas y entornos dañados, es decir, la misma es parte de su personalidad sesgada y aflorará cuando se está en malas compañías «criminales, corruptos, demagogos y desviados sociales» en todo comportamiento y acción que despliegue, o en su defecto, puede desencadenarse ante una situación determinada que termina por generar en una persona un acto revestido de maldad, venganza o castigo.

El individuo que presenta maldad se caracterizará especialmente por no disponer ante nadie que lo rodea sentimientos de cariño, de bondad, de afecto, respeto y solidaridad entre otras emociones positivas, sino que por el contrario, primará un sentimiento de aversión absoluta hacia todo lo que lo rodea que lo llevará justamente a desenvolverse con la más fría y desentendida conducta que pueda tenerse en especial, se es codicioso, envidioso, arrogante, corrupto, mentiroso, demagogo, simulador y perverso. Es común también actuar, con aquella acción que per se, es mala y causa perjuicio en otro, ese proceder lo denominamos con el término maldad. Destrozar económicamente, socialmente y moralmente a un pueblo es una maldad propia de gobernante sin ética y moral.
Uno de los sinónimos que normalmente empleamos en sustitución del concepto de maldad es el de perversidad, el cual además es recurrentemente usado cuando se quiere dar cuenta de una maldad muy grande y provocada adrede.
El concepto que directamente se opone al de maldad es el de bondad, que implica la tendencia natural hacia la realización del bien. Necesitamos Buen Gobierno y una sociedad para el bienestar y la solidaridad.

El mal gobierno se aprovecha y usa al ingenuo. La palabra ingenuo es el término que empleamos con recurrencia para dar cuenta de aquel individuo que en su comportamiento no presenta malicia, ni segundas intenciones y que además se muestra bastante inocente «ve Tv y lee periódicos creyendo todo», se deja seducir por ofertas demagogas y repetitivas; a las cadenas televisivas le rinde reverencia y se aferra a esperanzas. Es decir, el individuo ingenuo no dispone de maldad alguna y suele ser tonto útil o aceptar sin reclamos, incluso, aquellas situaciones más incómodas, grotescas e increíbles, que en cualquier otra persona pueden desencadenar una acción y venganza, un enojo o hasta un grito.

Cabe destacarse que en el ingenuo también existe una importante cuota de falta de experiencia en todo sentido, la cual justamente incide en esa inocencia que lo caracterizará, porque básicamente quien desconoce alguna cuestión no dispondrá del conocimiento o de las herramientas para desenvolverse en tal cuestión de modo holgado. El mal gobierno le interesa que existan muchos pobres y deserción escolar para poder manipular, comprar votos y engañar a sus anchas.
Una persona ingenua no tardará en creerse cualquier historia por más inverosímil que resulte. El discurso populista es una herramienta de maldad.

Los resultados electorales no cuentan mucho, «por ahora» el gobierno es el mismo. El reto es seguir impulsando y trabajando por un CAMBIO EVOLUTIVO apalancado por La Unidad Nacional Alternativa «UNA Tercera Vía (unión de partidos y movimientos)», que respete al ciudadano, acabe con la corrupción, sectarismo y centralización, eche las bases para un COGOBIERNO SOCIAL donde prive el BIEN COMÚN y RESPETO A LA DIGNIDAD DE LA PERSONA HUMANA. Otra Venezuela es posible sin maldad y todos cabemos en ella.