País inviable

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A 390 km sobre la Tierra se encuentra en órbita la Estación Internacional del Espacio (ISS) proyecto de la ingeniería aeroespacial desarrollado desde noviembre de 1998 por el esfuerzo conjunto de 16 naciones. Del tamaño de una cancha de fútbol y 419,4 toneladas de peso, la ISS ha recibido 44 misiones espaciales según refiere la NASA. En la misión más reciente al final de la tercera semana de febrero 2015, dos de sus astronautas – Butch Wilmore y Terry Virts, completaban desde ella una caminata espacial en preparación del SpaceX, la primera nave aeroespacial comercial de la Boeing, que arribará a la ISS en 2017.

Sorprendentemente 500 años antes de Cristo, Sócrates filosofaba: «El hombre debe subir sobre la Tierra – a la parte superior de la atmósfera y más allá – pues sólo así entenderá completamente el mundo en que vive». No se equivocó y dos milenios y medio después los avances de la tecnología aeroespacial y las modernas comunicaciones, se conoce al detalle todo lo que pasa en el mundo y se transmite en tiempo real usando satélites espaciales. Así lo que acontece en Venezuela trasciende a nivel mundial en forma inmediata e indetenible aún con censura y censores. Con la globalización no solo el comercio y movilidad de las personas entre naciones se expanden, sino la libertad y democracia que son su esencia. Por eso en países como Venezuela donde están amenazadas, el escudriñamiento es global, pues el mundo moderno no acepta más dictaduras.

Coincide el mundo globalizado con la gran mayoría de venezolanos. Medido por los resultados a la vista, Venezuela es un país inviable bajo las políticas fracasadas que rigen. Mientras en el mundo la mayoría de países progresan con más bienestar, Venezuela retrocede y empobrece aún con su gran potencialidad. Ello obliga sin duda al país a cambiar para mejorar superando los intereses contrarios al superior nacional. En el mundo actual, el progreso y bienestar con libertad y democracia es el objetivo de la mayoría de naciones. Por eso quienes aquí persisten en políticas mundialmente fracasadas y son causa de nuestros males tampoco tienen ni tendrán mayor respaldo global. Tal cual lo advirtió el Quijote: «Sancho he oído decir, que el hacer bien a villanos es echar agua en el mar».

ppinate@gmail.com