Panaderías a punto de quebrar en Caroní

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Desde finales de noviembre, las principales panaderías de la ciudad se ven agobiadas por la escasez de materia prima para poder seguir expendiendo los diferentes productos.
La harina de trigo, manteca vegetal, azúcar, leche e incluso rubros de la charcutería, desaparecieron por “arte de magia” en un abrir y cerrar de ojos.

 

Ana Romero, propietaria de un establecimiento ubicado en la avenida principal del Core 8, en Puerto Ordaz, comentó que las ventas en su negocio han mermado puesto que ya no puede ofrecer variedad de dulces y salados porque la empresa distribuidora cerró sus puertas por falta de divisas.

“Anteriormente, mis estantes estaba surtidos de pan de azúcar, de guayaba, de arequipe y otro tipos. Actualmente no me puedo dar ese lujo porque primero no lo encuentro, y si lo compró revendido, nadie va querer adquirirlo a un precio exorbitante”, manifestó.

Paralización de molinos

A pesar de que el presidente de la Federación de Trabajadores de la Harina (Fetraharina), Juan Crespo, manifestó en recientes declaraciones que existen cinco molinos paralizados de los doce que operan en el país, por falta de trigo, hasta el momento no han obtenido respuestas concretas por parte del Gobierno nacional con el objetivo de solventar la irregularidad que afecta a más de 12 mil empleados.

“Tenemos inventario de trigo y de sémola dúrum (pasta) hasta marzo”, informó esta semana.

Por esta razón, José Caraballo, maestro de panadería desde hace ocho años, explicó que como medida de “supervivencia” ha optado por racionar los materiales y realizar los productos necesarios que serán expendidos al público.

“Mi negocito ya no da para más. Los pocos sacos que he conseguido a precios justos, los conservo y mantengo como si fueran una reliquia. Sacó con una taza lo esencial para utilizarlo diariamente y listo”, comentó.

Posible cierre técnico

Comerciantes dedicados al área de panadería y delicateses en la región temen que con la creciente crisis económica y la imperante inflación que agobia a los venezolanos, tomen la decisión de bajar las santamarías debido a que cada día se les dificulta adquirir los materiales esenciales.

“Da dolor cerrar tu negocio que con tanto esfuerzo y sacrificio levantaste. La harina de trigo es un producto esencial que, lastimosamente, el Ejecutivo nacional no puede adquirir porque no cuenta con el capital suficiente”, dijo de forma disgustada Haylin Mendoza, comerciante.

En la mayoría de los comercios, los únicos panes ofrecidos son el campesino y la canilla, a un costo entre los 80 a 100 bolívares por unidad, y racionado, dos o tres por persona.