¿PERDIENDO CON GUYANA, COLOMBIA Y ALGO MÁS?

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Venezuela enfrenta en estos momentos una de las fases más críticas de la Política Exterior en su existencia como república democrática. Ha movilizado simultáneamente diversos frentes, uno muy sensible, las zonas limítrofes, en particular Guyana y Colombia; también su posición en el hemisferio y el mercado petrolero y en todos pareciera estar fracasando. Con una irresponsabilidad y desorganización abismal, el proceso bolivariano ha abierto tales frentes básicamente con objetivos de política interna; particularmente, la profunda angustia que le genera las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre.

El gobierno no puede reconocer el colosal fracaso del modelo bolivariano y, con la soberbia que le caracteriza, mantiene las estrategias de: buscar culpables, generar nuevos problemas, patear la mesa y fortalecer el doble y falso discurso, para manipular los hechos. Se buscan problemas para distraer y confundir, y si los problemas se pueden llevar a estados de excepción, encontramos una potencial herramienta para evitar un 6 de diciembre adverso.

 

En materia de límites el decreto 1787, con sus buenas intenciones y sus graves errores técnicos, inicio la espiral de fracasos e irracionalidad. Guyana hábilmente está desarrollando su mejor estrategia y espera ganarlo todo y cerrar el problema con Venezuela. Para ello, en su expediente de defensa debe resaltar las declaraciones que, en varias ocasiones, realizó el ex presidente Chávez, prácticamente entregando el territorio en reclamación.

 

En el caso de Colombia, el gobierno se siente exitoso, pues el «trapo rojo» va creciendo, pero la magnitud de la crisis interna es tan grande, que ni la pasión del nacionalismo ha logrado movilizar la patria. Ahora bien, es evidente que los problemas con Colombia han crecido, pues se han agravado los ya existentes y se han creado nuevos, como la violación de los derechos humanos con las deportaciones masivas con tratos inhumanos. Pero el gobierno celebra su nuevo globo de ensayo «los estados de excepción», percibe que pueden ser útiles ante la angustia del 6 de diciembre.

 

Frente al hemisferio la situación también se ha complicado. Luego de la votación en el Consejo Permanente de la OEA los problemas se han incrementado. La actuación de Mercosur resultó brutal y por eso reaccionan, no respondiendo el teléfono la Presidente de Uruguay y rechazando la mediación de Argentina y Brasil.

 

La reacción del Caribe resultó amarga, pero es necesario retomar esa relación para evitar que se hable de Carta Democrática en la OEA. Paralizar a la OEA obliga a mantener y multiplicar las dadivas al Caribe. Pero esto también lleva el costo de ceder frente a Guyana.
Muchos fracasos en corto tiempo.

felixarellano50@yahoo.com