Piden una sede para la Virgen de Coromoto en Nueva York

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La venezolana Chely Depablos le escribió al papa Francisco una sede para la Virgen de Coromoto en Nueva York, además de que ore por la paz de Venezuela, de donde emigró en 1980 para estudiar inglés.

Depablos mantiene lazos activos con su nación: viaja cada vez que puede y es una de las líderes de la comunidad venezolana en Manhattan, donde ejerce la custodia de la imagen de la Virgen de Coromoto, a la que le gestionó un «refugio temporal» en la Iglesia de Guadalupe del West Village. Allí organiza cada septiembre la misa anual en su honor.

 

La imagen de Coromoto, de casi dos metros de alto, llegó «en barco desde España, como una donación de la Arquidiócesis de Caracas al Cardenal O’Connor de la Arquidiócesis de Nueva York» en 1996, aseguró Depablos. Pero «al día siguiente fue devuelta al Consulado de Venezuela alegando no tener suficiente espacio» en la Catedral de San Patricio.

 

«Una sede para la Virgen de Coromoto, la Patrona de Venezuela, serviría de techo para unir a la comunidad venezolana en Nueva York, que ha crecido por la situación política y económica del país», apuesta Depablos, ex asesora de estudiantes de Fundayacucho. «Coromoto debería estar en la Catedral de San Patricio», que además es vecina al Consulado, insistió.

 

Justamente la inauguración del Santuario Nacional de Coromoto en Guanare fue el motivo de la segunda y última visita papal a Venezuela, la de Juan Pablo II, también en 1996.