¿Por qué la Covid-19 ha afectado a unos países de Latinoamérica y el Caribe más que a otros?

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BEIJING.- Al superar los 210.000 muertos por la COVID-19, América Latina y el Caribe muestra dos facetas distintas, primera, es el epicentro mundial de la pandemia; y segunda, la tasa de letalidad se manifiesta de manera diferente según cómo cada país ha enfrentado la emergencia.


Según los datos facilitados por la Universidad Johns Hopkins (JHU), entre los 20 países más afectados por la COVID-19 en el mundo, México y Ecuador sobresalen por sus altas tasas de letalidad, con el 10,9 por ciento y el 6,3 por ciento, respectivamente, y quedan solo detrás del Reino Unido, con el 15 por ciento.
En contraste, Chile y Argentina tienen tasas de letalidad relativamente bajas, con el 2,7 por ciento y el 1,9 por ciento, respectivamente.
Muchos expertos en América Latina creen que los factores como la protección de grupos vulnerables, el alcance de pruebas, las medidas gubernamentales contra la epidemia, el sistema sanitario y las respuestas públicas a las políticas de cuarentena pueden interpretar la notable diferencia registrada en la tasa de letalidad de la COVID-19 entre los países latinoamericanos y caribeños.
“Tenemos una letalidad baja gracias al esfuerzo que están haciendo todos los adultos mayores, de no salir, no estar en contacto, cuidarse, y eso es fundamental a la hora de evitar muertes”, dijo a Xinhua el presidente de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI), Omar Sued, quien integra el Comité de Expertos que asesora al presidente Alberto Fernández.
Voceros del Ministerio de Salud de Argentina precisaron a Xinhua que la principal franja afectada por la COVID-19 corresponde a personas de 20 a 59 años, siendo la edad promedio de 44 años, mientras que la edad promedio de los fallecidos es de 75 años.
“La edad es el factor más importante asociado a la mortalidad”, indicó Pablo Corral, quien participa con colegas de Argentina y de la Universidad estadounidense de Harvard en una investigación que busca determinar los efectos del Omega 3 para la posible merma de infecciones de COVID-19.
Corral subrayó que en Argentina la pandemia afectó a personas “con baja edad, a comparación de otros países, donde la pirámide de población tiene a personas de más alta edad”.
Argentina estableció una cuarentena el 20 de marzo, medida que rige hasta el 16 de agosto y que incluye en Buenos Aires el programa “Mayores Cuidados”, con más de 40.000 voluntarios que asisten a las personas mayores en sus necesidades diarias para evitar que salgan de casa.
La capital argentina firmó además un convenio con encargados de edificios de departamentos para que asistan a los mayores o a personas de riesgo, ayudándolos con la compra de alimentos y medicamentos, paseando a sus mascotas y garantizando la higiene en los espacios comunes.
Para frenar la propagación de la epidemia, Chile ha decretado repetidamente el “lockdown” (cierre total) y ampliado el alcance del aislamiento.
“Hoy seguimos estando afectados, sin embargo, las cuarentenas, las medidas de protección que las personas han ido entendiendo, por supuesto que han permitido la disminución de la circulación del virus,” dijo a Xinhua el expresidenta de la Sociedad Chilena de Infectología, Jeannette Dabanch.
En el caso de México, la alta tasa de letalidad se debe por lo menos a dos errores, según indicó a Xinhua el exsecretario de Salud de México José Narro.
Por un lado, la pobre promoción del uso de cubrebocas, y segundo la falta de pruebas suficientes para poder detectar a los contagiados a tiempo para atenderlos, pero también para evitar propagación masiva, explicó Narro.
Con base a estudios de reconocidas universidades internacionales, Narro señaló que en México se hacen unas 648 pruebas diagnosticadas por 100.000 habitantes, por debajo del promedio de América Latina en la aplicación de pruebas.
“Estamos muy lejos de hacer el número de pruebas que se requieren”, dijo Narro.
El presidente de la Federación Médica de Ecuador, Santiago Carrasco, también pidió más pruebas y señaló que la falta de infraestructura en el sistema sanitario público es una de las causas de la alta tasa de mortalidad en su país.
A su juicio, si no se hacen pruebas masivas y se trabaja en estrategias de prevención comunitaria, la situación se agravará.
Carrasco consideró que la situación se debe a que el gobierno no ha tomado medidas estrictas para afrontar una emergencia de esta magnitud y la ciudadanía no ha actuado con corresponsabilidad para frenar la expansión del virus.
Para Rita De Cássia Barradas, profesora adjunta de Ciencias Médicas de la Santa Casa de Sao Paulo, las diferencias sociales y la desigualdad que hay en Brasil son uno de los motivos que explican la mayor tasa de incidencia del virus en las comunidades o favelas más pobres, a diferencia de los barrios más ricos.
“Las personas que viven en favelas o comunidades no pueden hacer el aislamiento social que consiguen hacer otros trabajando desde casa”, lamentó.
Por otro lado, De Cássia criticó que “la falta de una orientación clara de las autoridades sanitarias” es otra causa de la alta tasa de letalidad. Xinhua