¿Por qué pelear por religión si existe un solo Dios?

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A lo largo de la historia se han registrado muchos conflictos, unos más conocidos que otros, y el inicio de una parte de estos ha sido por motivos religiosos. ¿Quién dice la verdad?¿Quién es más fiel a los preceptos de Dios? ¡Quién sabe! Los creyentes siguen y aman a Dios a su manera, sin reglas ni condiciones, cada uno apegado a su fe y a lo que conoce del Ser Supremo.

Existen teorías psicológicas, sociológicas y antropológicas que pueden explicar por qué el mundo vive en guerra. Las tensiones incesantes varían en cada continente, las razones, las características de los protagonistas, el ambiente, las palabras, los argumentos; pero coinciden en el tema religioso. Libia, Siria, Mali, Sudán, Afganistán, Pakistán e Irak son algunos de países que pueden tomarse como ejemplo.

Para Mariano Parra Sandoval, obispo de la Diócesis de Ciudad Guayana, los que se pelean por temas religiosos no conocen a Dios y son considerados «fanáticos». «Es fácil reconocerlos: son fanáticos, no saben respetar». Para complementar su respuesta, toma como ejemplo la situación actual en Medio Oriente, pues quienes practican el islamismo «son fanáticos de su religión, pero no profesan lo que dicen. Matan a cristianos, ponen por encima de su fe el odio, el materialismo y el rencor».

Monseñor recuerda que «Dios no le impone la fe a nadie» y que cada persona es libre de aceptar o no la invitación que el Señor hace a seguirlo. Ninguna de las religiones obliga a sentir, pensar o creer; todo lo contrario, presenta a Jesucristo y deja abierta la interpretación, «porque se trata de una decisión espiritual, personal e íntima».

«El fanático es aquel que cree que tiene la verdad absoluta y que los demás están mal, que se encierra en una historia y no escucha, sino que quiere dominar. El que se fanatiza no acepta que está errado», subraya Parra.

La difusión de ideas ha sido objeto de discusión en el mundo, especialmente cuando estas no concuerdan. En el plano religioso, se han denunciado «las riquezas de la iglesia, los privilegios fiscales de las propiedades eclesiásticas, la forma de vida de muchos superiores y el abuso de la aplicación de las indulgencias», información que suministra la biblioteca virtual www.banrepcultural.org.

Sin embargo, cuando el creerse «dueño de la verdad» trae consigo altos niveles de intolerancia y soberbia, hay quienes quieren ir «más allá» e indagar qué pasó y por qué. De ahí, la aparición de las distintas corrientes ideológicas y maneras de creer en Dios y alabarlo. «El hombre que encuentra a Dios se siente feliz y satisfecho, es pacífico y no necesita imponer nada a nadie, sabe que cada persona tiene su tiempo en el despertar de la conciencia, y lo respeta», asegura Anabel de Porras, practicante del catolicismo.

DIOS NO ES UNA EXCUSA

El padre Juan Matta, sacerdote de la iglesia católica San Charbel, situada en la urbanización Villa Granada, en Puerto Ordaz, es libanés y desde hace año y medio dirige la misa en este templo, tanto en árabe como en español, y lo acompañan a diario sus coterráneos católicos, además de algunos venezolanos.

Pese a que en su país natal practican varias religiones, revela que predomina el respeto. «Yo nací y crecí católico y nunca tuve enemigos. Pasé momentos duros porque hay muchas religiones en mi país, pero no discutí con nadie por eso. A todos los acepto y los quiero igual. Desde que empecé a buscar a Dios llegué a la conclusión de que en el mundo hay de todo, pero Dios hay uno».

Sin titubeos, afirma que en la iglesia católica se puede estar «muy cerca de Dios» y respeta las manifestaciones de quienes no creen que es así. «Me preocupo por amar a todos y no ver el lado malo. Nadie es perfecto ni nadie está equivocado, cada quien tiene derecho a ver a Dios como quiere, pero me defiendo religiosamente cuando quieren cambiar mis pensamientos. No me gusta entrar en discusiones religiosas».

El párroco menciona a los grupos «satánicos» que matan en nombre de Dios y califica sus acciones como «una locura». Recalca que no se puede culpar a la gente por lo que hace, pero sí por usar a Dios para descargar su odio y justificar sus carencias.

A propósito, Parra Sandoval cita al grupo islamista ISIS, que ha ejecutado a cientos de cristianos solo en 2015. «Ellos son un ejemplo de terrorismo, son sectas que no conocen la tolerancia ni el respeto. Son fanáticos». Matta también opina de este grupo: «Ellos no pueden decir que creen en Dios porque es mentira. Quien cree en él no miente, menos mata en su nombre. No pueden ponerlo como excusa para hacer cosas tan feas. Ellos solo quieren dominar, de cualquier manera quieren imponerse».

DEBE PREVALECER LA TOLERANCIA
Cualquier creencia religiosa debe ser respetada, así como la no creencia. Es necesario que los individuos reconozcan la pluralidad del mundo en que viven y se esfuercen por anteponer la tolerancia a ideas contrarias a las que convencen a sus semejantes.

La religión o la adoración a Dios no debe ser objeto de discusión, mucho menos de guerra, sino de unión. Importantes acontecimientos religiosos han dejado saldos humanos negativos y eso no agrada al Señor. El jainismo, por ejemplo, es la única religión en la historia que jamás ha estado involucrada en ningún conflicto bélico y que, por el contrario, siempre ha fomentado la tolerancia como uno de sus principios espirituales básicos.

El padre Matta rescata el nivel de aceptación a la diversidad religiosa que existe en Líbano, donde la mitad de la población es musulmana y la otra mitad cristiana. «Allí nadie molesta a nadie, todos se respetan. Es un pueblo que vive unido y se esfuerza por permanecer así. Todos tenemos claro que la guerra no es una vía para resolver conflictos».

Finalmente, monseñor Parra, citando a un político de la ciudad, expresa: «los males suceden porque la humanidad le ha dado la espalda a Dios y él no puede ser un accesorio en la vida de una persona. No importa la religión que profese, ni la iglesia a la que asista, Dios debe estar presente en nuestras vidas y debe ocupar buena parte de nuestro tiempo».

CONFLICTOS SIN SOLUCIÓN

• El Ulster es una provincia histórica de Irlanda donde perdura un conflicto religioso: dos grupos se enfrentan: los católicos, que quieren la unión con Irlanda y son un 40% de la población; y los protestantes, que quieren seguir formando parte del Reino Unido y con el 60%.

• Los conflictos en el subcontinente indio se intensificaron cuando fue dividido en dos: una parte se llamó Pakistán y contaba con mayoría musulmana, y la otra era la India, con mayoría hinduista, pero con una notable minoría islámica. El centro de esta lucha está en Jammu y Cachemira, una región de la India de mayoría musulmana que Pakistán reclama como suya y que está situada entre los dos países.

• La guerra de Los Balcanes dividió a Yugoslavia. Los eslovenos y los croatas, ambos mayoritariamente católicos, se separaron de los serbios ortodoxos, crearon estados propios y expulsaron de su territorio a la mayoría de los que eran diferentes a ellos. Pero los conflictos más terribles se producen en Kosovo, donde conviven bosnio-croatas católicos, bosnios musulmanes y serbo-bosnios ortodoxos; y Bosnia, donde musulmanes de origen albanés y serbios ortodoxos comparten territorio.

«¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís. Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.» (Santiago 4:1-3)