PSUV debería preocuparse por resolver los problemas

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«Las autoridades regionales del PSUV, al igual que Maduro y sus candidatos, deberían estar preocupados por resolver los problemas de los guayaneses en vez de estar pendientes de repartirse el botín de guerra que constituye la Alcaldía de Caroní», informó Moisés Márquez, coordinador de la parroquia Universidad de Acción Democrática.

Para el dirigente de la tolda blanca, la falta de semáforos en las parroquias Universidad, Cachamay y Unare ha convertido a las principales calles de la ciudad en guillotinas, sin que hasta ahora las autoridades de la Alcaldía y la Corporación Venezolana de Guayana inicien los correctivos.
«Justo Noguera, presidente de la CVG y el alcalde interino Eriberto Aguilera, parecieran estar más pendientes de ponerle la mano a los tributos municipales que a los problemas de los guayaneses, que en la seguridad de las familias guayanesas, que desde hace más de seis meses padecen la falta de semáforos en la carrera Nekuima con Paseo Caroní de Alta Vista y la avenida Las Américas», junto a otros ubicados en la parroquia Unare.
«En 16 años, Ciudad Guayana pasó de ser una de las urbes mejor planificadas del país para convertirse, en un botín de guerra para Maduro y sus candidatos de la ineficacia, donde priva más el interés de los ejidos municipales, la realización de guisos en las empresa básicas, que en la planificación y el crecimiento ordenado de la ciudad».
El coordinador de la parroquia Universidad de Acción Democrática, calificó de burla al pueblo el discurso de Maduro y sus candidatos en materia de servicios y mejoras para la ciudad, ya que hoy más que nunca los ciudadanos han sufrido un deterioro progresivo en su calidad de vida, producto de la pésima recolección del aseo, los constantes cortes de agua, las interrupciones del servicio eléctrico y el pésimo servicio de transporte urbano.

Destruyen el país
Moisés Márquez recordó que votar por Maduro y sus candidatos es validar la destrucción del país, permitir la conculcación de los derechos civiles y políticos de los ciudadanos, y fomentar violación del estado de derecho, prácticas que se han vuelto comunes por el régimen.