¡Que vivan los inconformes productivos!

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Es muy fácil ser parte de quienes se quejan de todo, todo el tiempo; esa es una forma de ser un inconforme, ya que su percepción de las cosas le permite descubrir lo que a su juicio no está bien, y no se lo calla, lo expresa en cada oportunidad que puede.


En muchas oportunidades he repetido que los líderes son unos inconformes, donde ven una oportunidad de cambio, actúan para que las cosas estén mejor. Esta es otra forma de ser un inconforme, distinta a la que describo en el párrafo inicial.

Quiero diferenciar los inconformes en dos tipos, y para ello les he colocado dos «apellidos» a los primeros los llamaré «Inconformes reactivos» y a los segundos «Inconformes productivos», para poder distinguir las conductas de ambos y así cada persona pueda reconocerse en esas conductas, y decidir cuál tipo de inconforme desea ser.

Inconformes reactivos: Está referido al tipo de persona que siempre tiene algo malo que decir de cualquier situación; la queja es un espacio donde se siente cómodo, ya que puede expresarse a sus anchas y decir cuánto piensa con respecto a algo que no le gusta; por lo general, son observadores de los detalles; pueden con facilidad hacer una lista de las cosas que no funcionan, usando un lenguaje descalificador. Parece que siempre están en el extremo de lo negativo. A este tipo de Inconforme les cuesta mucho pensar y actuar de forma optimista-constructiva, porque tienen sembrada la desesperanza.

Inconformes productivos: No son necesariamente el extremo de los inconformes anteriores, ellos también se quejan, pero permanecen muy poco tiempo en esa conducta; ellos igualmente son críticos y están despiertos a lo que ocurre, pero prefieren no engancharse en la situación. Este tipo de personas son un emblema de promover el cambio. Su inconformidad a lo que observan no los minimiza, por el contrario, ellos se crecen en las crisis y aprovechan «los tiempos turbulentos» para lograr que los cambios sean resultados visibles. Este tipo de inconformes parecen haber desarrollado de manera natural la resiliencia y haber aprendido de liderazgo.

Cuando leo y aprendo de la historia del mundo, de los países y las distintas poblaciones que han logrado superar las vicisitudes, que la naturaleza o los hombres le han puesto por delante, siempre resalta la existencia de muchos hombres y mujeres, que no les gustaba como se vivía el presente y decidieron pasar a establecer un cambio.

Me permito hacer el cierre de esta entrega haciendo unas preguntas que ojalá sirvan para la reflexión y la acción: ¿De qué te quejas? ¿Para qué te quejas? ¿Con qué estás inconforme? ¿Qué tipo de inconforme sientes que estás siendo? ¿Harás la diferencia a través de hechos o serás parte del problema sólo quejándote? ¿Qué cambio quieres ver y estás dispuesto a ser protagonista del mismo? ¿Estás decidido actuar?

@amanciojeda
amancio@alianzasdeaprendizaje.com