Rectificación después del 6D

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Mucho es lo que está en juego el venidero 6 de diciembre, para la mayoría de los venezolanos. En este marco electoral, los venezolanos experimentan los rigores y las carencias de alimentos y otros bienes esenciales, producto de una guerra económica sigilosamente dirigida y orquestada desde sectores imperiales.

Ahora bien, cualquier tarea por más insignificante que sea, obedece a una planificación de eventos. En nuestro caso, nada insignificante la guerra económica a que nos tienen sometidas poderosas fuerzas intangibles. Esta conspiración, sigilosamente planificada, cuenta con una estrategia para su implementación.

En el pasado, países con gobiernos progresistas como Chile y Nicaragua, sufrieron las rudas consecuencias de los planes desestabilizadores impuestas por Estados Unidos y posterior caída de sus regímenes. Hoy día, países como Brasil, Argentina, Ecuador y Bolivia, esas mismas fuerzas imperiales han establecido diferentes estrategias de conspiración, siempre con el mismo objetivo, lograr la subordinación de sus regímenes a sus intereses imperiales.

En Venezuela, la estrategia está ampliamente fundamentada en las deficiencias, errores y omisiones en materia económica y la incapacidad del mismo proceso en reconocer, rectificar y corregir. Son incontables los señalamientos expresados por diferentes sectores políticos y tecnocráticos allegados a este proceso. Se han señalado errores y omisiones en forma de críticas sanas y constructivas, todas dentro del mayor espíritu de lealtad que se le debe a este proceso y a Chávez. Pero hasta el momento, solo con las excepciones que dio el Presidente Chávez, la conducta del alto gobierno ha sido la soberbia, terquedad y la sordera. Mas aún, se repiten acciones de gobierno que rayan en la ingenuidad, propias de funcionarios con evidente falta de experticias.

Un último hecho, ocurrido con el Vicepresidente Arreaza, donde en una declaración pública, con el aval presidencial y previo a una reunión con los productores de alimentos para animales, decide regular el precio del cartón de huevos. En ningún momento, se tomó en consideración la opinión de los principales protagonistas, los productores de huevo. Esta inocente decisión, provocó al cabo de pocos días, la desaparición de los mismos. La dura realidad, obligó al gobierno anunciar un subsidio al cartón de huevos. Las consecuencias, la estamos padeciendo los venezolanos y unos cuantos comerciantes que ya habían comprado una mercancía a un mayor precio.

Son muchas las razones para seguir apoyando la continuidad del proceso revolucionario y la gestión del presidente Maduro. El pueblo venezolano está en capacidad de considerarlas y confrontarlas contra las dificultades a que hoy día está sometido. Pero ese mismo venezolano, desearía hoy estar acompañado en sus dificultades por sus dirigentes. Recordemos al Comandante Chávez: ¿»Cuántos ministros aquí presentes han dormido en un rancho allá en el cerro»?, de no ser así estamos muertos.

Nosotros los defensores del legado de Chávez, estamos dispuestos a enfrentar aún mayores dificultades. Pero además del acompañamiento de nuestros dirigentes, en las dificultades que ha generado la guerra económica, tendrá que darse un proceso de rectificación por parte del presidente Maduro que corrija todo lo que deba ser corregido, demoler todo lo que deba ser demolido y apartar a todo aquel que deba ser apartado.

El objetivo deberá ser, la construcción de unas condiciones económicas ideales, necesarias para el sostenimiento de un sano proceso de industrialización y desarrollo tecnológico y de investigación.