Remendar zapatos, tendencia en la crisis

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«Yo mandé a pegar mis zapatos porque no me alcanza para comprarme unos nuevos», relató José Fuenmayor, quien esperaba los dos pares que mandó a restaurar hace unos días. Así como él, innumerables guayaneses se unen a esta rescatada modalidad de hacer perdurar lo material, al menos, para ahorra un porcentaje del costo actual del calzado.

Zapateros de la región aseguran que desde febrero empezó a crecer esta nueva ola de clientes, que se han visto afectados por la fuerte crisis económica que mantiene en vilo a los habitantes de Ciudad Guayana, quienes han tomado múltiples alternativas para poder subsistir en medio de las calamidades. Cristóbal Ferrer comenta que su pequeño negocio es visitado diariamente por más de 30 personas buscando soluciones. «Mayormente vienen mujeres de las entidades bancarias, para que les arregle las tapitas a sus tacones; y los hombres por las suelas».

«Yo soy rápido en mi trabajo, siempre y cuando me tengan el pago a la mano, porque todos tenemos necesidades», explicó el artesano, quien aparte de desempeñar el oficio, se dedica los fines de semana a vender helados de frutas para «subsistir».

PRECIOS DISPARADOS

Con relación a la adquisición de insumos para su trabajo, Ferrer señala que las personas aumentan el precio en gran medida, viéndose afectado económicamente el empresario, y por ende, el comprador. «Anteriormente 250 gramos de pega amarilla costaba 500 bolívares. Ayer pregunté y la están vendiendo en 1200 bolívares ¿Cómo hago para no verme perjudicado?», refuta el zapatero con más de 19 años en el área.

El precio de la pega amarilla, hilo, pinturas, brillo, pinceles y demás materiales necesarios para la reparación de calzados, se ha elevado en un 60 por ciento en comparación con años anteriores.

Ronald Alean, zapatero, aclara que no recibe ayuda de ninguna empresa del Gobierno que se encargue del suministro de los implementos para su trabajo, y que sea por un cómodo precio, que les permita mantener un grupo fijo de clientes. «La vaina está dura», enfatiza el ciudadano al hacer referencia sobre la crisis alimentaria, económica y financiera del país.

«Todo se encuentra sumamente costoso, pero más allá de esto, es la vocación por ayudar a los demás lo que nos mantiene aquí, recordando que una mano ayuda a la otra», declara Alean, quien atiende su puesto en los alrededores del Centro Comercial Trébol II, en Puerto Ordaz, desde las siete de la mañana hasta las seis y media de la noche.

Reparar un par de zapatos casuales o deportivos oscila entre los 600 y 850 bolívares, dependiendo del tejido. «Por lo general los clientes me piden el tejido sencillo para evitar mayores gastos», en cambio «si desea un combo completo, repararlo, tejerlo, pintarlo y colocarle brillo, para que se vean como nuevos, allí mínimo son como 3 mil, ya que es un trabajo grande y que me lleva como tres días terminar», explica Ferrer.

PÉRDIDA DE CLIENTES

Debido al incremento en el costo del servicio, muchos de estos trabajadores, casi artesanos, han perdido una importante clientela, así lo afirmó Alexis Mora, quien lleva 34 años desempeñándose como zapatero.

Mora asegura que hace lo posible por ofrecer el servicio a un precio justo, que no afecte a su negocio ni al cliente. «Anteriormente me traían hasta tres pares y no pasaba de 500 bolívares el gasto. Hoy en día arreglar lo mismo cuesta unos 1500 bolívares».

Valeria Delgado, cliente, declaró que en reiteradas oportunidades ha tenido que cambiar la tapita de sus tacones que se rompen cuando va camino al trabajo, y que en este vaivén tragicómico ha sido testigo del aumento de precios, que tiene que aceptar y pagar para no dejar de cumplir sus funciones como administradora.

PRECIO EN LAS TIENDAS

El Diario de Guayana visitó varias zapaterías de la ciudad, y constató que el valor monetario del calzado sufrió cambios drásticos. Dependiendo de la marca y modelo, se fija el precio. El consumidor, hoy en día, necesita 4 mil bolívares, como mínimo, para calzar sus pies; y alrededor de 12 mil bolívares para adquirir un par de mediana calidad.

jmoya@eldiariodeguayana.com.ve