Ritos navideños se esfuman con el pasar del tiempo

“Esta temporada ha sido atípica, es que ni siquiera se respira un verdadero ambiente navideño, porque todo es tristeza y lo he mentalizado como un feriado más del montón”, fue lo que expresó Alejandro Ramírez con respecto a la época.

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“Esta temporada ha sido atípica, es que ni siquiera se respira un verdadero ambiente navideño, porque todo es tristeza y lo he mentalizado como un feriado más del montón”, fue lo que expresó Alejandro Ramírez con respecto a la época.

Pese a todo, el muchacho oriundo de San Cristóbal, todavía mantiene la tradición para atraer la buena suerte.

“Yo hago el ritual de las tres papas; agarras una pelada, otra medianamente pelada y la última con todo y concha, después las colocas debajo de la cama”.

Kerly Mejías

Ramírez continuó explicando y detalló: “Después de las doce de la medianoche metes la mano y sacas solo una; si eliges la pelada no tendrás mucho dinero, si agarras la medianamente pelada obtendrás lo necesario y si te toca la que no está pelada, significa que tendrás en abundancia”.

“Esto se hace en Los Andes y gran parte de Colombia”, reforzó.

 

Eumedys Brito

 

LA MALETA

Otro litúrgico común en el país es el de salir de la casa con la maleta y pasaporte en mano.

Pableysa Ostos lo hace cuando revienta el año, confiesa que tiene cuatro años consecutivos realizándolo con la finalidad de viajar mucho y hasta ahora se ha cumplido. La guayanesa dice que recorre varias calles con la maleta repleta de ropa.

Katleem Pérez

Kerly Mejías, en cambio, solía hacer el de las doce uvas. Si, las tomaba en su mano izquierda y se comía una a una, antes de que el reloj marcara las 12:00 a.m., a veces hasta se atoraba.

Mientras caminaba por el Centro Comercial Ciudad Alta Vista, en Puerto Ordaz, admitió que dejó de hacerlo desde hace dos años por el tema económico, pues asegura que actualmente cuestan “un ojo y parte del otro”.

Durante un recorrido se conoció que las mandarinas fueron sustituidas por las uvas por ser más baratas, el kilogramo de esta fruta es comercializada en 600 bolívares.

Las mandarinas ocupan un espacio importante en la mesa

Ahora la dama  prefiere el maletín, al igual que Pableysa. Es de resaltar que dicho  amuleto no solo es empleado en Venezuela, habitantes de países como México y Bolivia también lo usan.

LAS LENTEJAS

Sin duda alguna, el venezolano además de salud está enfocado en la comida, sobre todo en estos tiempos tan difíciles.

Eumedys Brito hasta el año pasado consumía lentejas en la cena del 31 de diciembre, para que nunca le faltaran los alimentos, y ese no fue el caso: la escasez causó estragos en su nevera; en otras palabras, el rito pareció no funcionarle.

“Gracias a Dios no he pasado hambre y la comida no me falta, pero tampoco es que me sobra, porque la calidad de vida de la población ha bajado y bastante”.

El rito de la maleta es el más común en Venezuela

“Ahora también agarro mi maleta, mis cachachás, un billete en la mano y con eso me va súper mejor”.

 

Katleem Pérez no es muy asidua a estas costumbres; sin embargo, dice que por “si acaso” agarra su equipaje, porque le encanta visitar otras regiones.

CERO PANTALETA AMARILLA

La ropa interior amarilla era una prenda “impelable”, sobre todo en las mujeres.  El hábito fue ideado por los chinos, quienes ven en ese color la prosperidad; igual así, para despedir este 2016 son pocas las que la usarán.

“Y es que  hay que tener un buen poder adquisitivo para invertir hasta 6 mil bolívares en una, que ni siquiera es de marca, pudiendo usar ese capital para otra cosa”, manifestó Alejandra Centeno.

Al parecer tiene razón, porque 10 de las consultadas prefieren repetir las que ya tienen.

Amigo secreto en veremos

“El amigo secreto” era una actividad que no faltaba en estas fechas, el cual consiste en elegir un papel al azar y regalarle un detalle a la persona escogida.

Por lo general, los participantes acostumbraban a obsequiar ropa o calzados; no obstante, el alto costo que implica vestirse en la actualidad dio un giro inesperado a esta tradición, así que fue cambiado por presentes como chucherías, tazas, accesorios, entre otras cosas.

Una camisa para niños puede costar hasta 21 mil bolívares, una para dama 25 mil, un calzado para caballero 40 mil, esa es la razón por la que la gente lo piensa más de dos veces para formar parte de un intercambio de regalos.

“A duras penas nos podemos  autoregalar, imagínate lo complicado que resulta hacer ese gasto para alguien más”, eso repitió una señora que recorría un comercio, cuando se percató que se trataba de una encuesta.