Ropa de segundo mano: “Nueva opción de vestir de los guayaneses”

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«Vinagre y bastante agua caliente» son los dos componentes que utilizan algunas personas para desbacterizar las prendas compradas a precios accesibles. Hoy en día, es muy común observar en Ciudad Guayana, grandes comercios donde la venta de ropa usada por talla, modelo y marca va dependiendo del gusto y la capacidad económica del cliente.
Mariangel Delgado, es una vendedora que tiene cuatro años dedicada al oficio. Aunque afirma que todavía existe el tabú de comprar vestuarios utilizados, otros no pierden su tiempo y observan detalladamente los nuevos ropajes que serán guardados en sus gabinetes.


Pero no solamente hay personas que se dedican a comprar, sino también existen ciudadanos que alquilan durante uno o varios días, los diversos trajes de gala. En los grandes negocios, se pueden observar montones de vestiduras masculinas y femeninas que utilizan los asistentes para poder verse elegantes y firmes en cualquier ocasión.

PRECIOS ELEVADOS
En el caso de la ropa usada, Nohemí López, vendedora, aseveró que anteriormente, podían adquirir los trapos que se mantenían en buen estado a precios económicos e incluso regalados por personas que residen en la clase media y alta de la ciudad.

Sin embargo, afirmó que durante los últimos meses, «ya nadie regala nada», porque los precios de las prendas de vestir se encuentran disparados. «Anteriormente yo compraba la ropa en veinte bolívares, y las vendía después en cincuenta. Ahorita, la adquiero en 100, y su precio pasa hasta más de 200 bolívares».

A pesar del alto costo de la vida y la agonía que pasan muchos venezolanos por el «poco salario mínimo generado», vendedores aseguran que las ventas se han mantenido, sin importar que su costo se incremente cada semana. «Anteriormente vendía 7 mil, ahorita vendo 3 mil porque la situación está muy difícil», dijo.

PARA TODOS LOS GUSTOS
Zapatos, carteras, pantalones, blusas, libros y enseres para la cocina, son algunos de los productos mostrados y exhibidos en los diferentes negocios dedicados a la venta de artículos de segunda mano. El famoso «Perolero», ubicado detrás de la Torre Alférez, en Alta Vista, es uno de las diversas organizaciones vecinales que se unen para trabajar por una noble causa. También existen otros en Villa Colombia, detrás de Corpoelec, Unare y Core 8.

«Un par de botas marca Colleman, no bajan de los 40 mil bolívares. Aquí yo la estoy ofreciendo en 4 mil, aunque están un poco estropeaditas», declaró Milza Salas, comerciante informal.

Vendedores alegaron que la inflación y desequilibrio económico en la nación, pueden ser uno de los factores que motivan a la población guayanesa a adquirir los artículos. «Cuando el cliente compra pantalones sin color, llegan a sus casas y le aplican el famoso Wiki-Wiki para que quede como nuevo», dijo Carolina Velásquez.

«NADIE TIENE PLATA»
Por su parte, empresarios con amplia trayectoria vistiendo y calzando a grandes personalidades de la región, comentaron que el alto costo de los productos ha impactado en el bolsillo de «los hijos de papi y mami». Mónica Marín, propietaria de una tienda, aseguró que las ventas han disminuido pero se mantienen.

«Yo alquiló un traje por 24 horas, si se pasa, cobró la demora. Por ejemplo un smoking puede costar desde 2 mil bolívares. Puedo alquilar durante la semana, hasta seis o siete pero el dinero no me alcanza porque tengo que pagar un personal».

Al mismo tiempo explicó que todos sus colegas empresarios dedicados a esta rama, han tenido pérdidas insuperables en lo que va del 2015, puesto que anteriormente adquirían los trajes mediante el sistema de divisas, razón por la cual han tenido que utilizar diversas estrategias para «medio remendar» cualquier ropa.

ESPERANZAS FIRMES
Especialistas en el área textil, explicaron que los índices de ventas de ropa usada se incrementarán el venidero año 2016, hasta que no haya control de distribución en las divisas puesto que el 80% de la mercancía que llega a Venezuela es traída del exterior. «Vamos a llegar a un momento donde tendremos plata pero no habrá nada que comprar», narró Carlos Centeno, analista.