Rumor político y propaganda Álvaro Montenegro Fortique

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Al hablar sobre el rumor político, resulta inevitable asociarlo a la propaganda política. Esto se debe a que si la propaganda es una forma de lenguaje político como aseguran los investigadores García Beaudoux, D’Adamo y Slavinsky y el propósito del propagandista es «siempre promover su propio objetivo», entonces coincide con el rumor político en la intencionalidad y el interés de aquel que propaga el rumor.

La propaganda es planificada y siempre tiene un propósito. Siguiendo esta línea de pensamiento, las investigaciones del profesor de la Universidad de Chicago, Cass R. Sunstein, encontraron en todo rumor unos propagadores, que son conscientes de sus actos, con diversas motivaciones y tienen «un interés propio en particular». Parecen entonces evidentes las semejanzas entre rumor político y propaganda política. Sin embargo, hay también diferencias entre ellos que vale la pena mencionar.

 

En su estudio sociológico del rumor, el japonés Tamotsu Shibutani se refiere al rumor como informaciones por medio de la cual los hombres, atrapados en situaciones ambiguas, intentan construir una interpretación significativa de ellas. Entonces aparece la ambigüedad como elemento indispensable en la génesis del rumor, que marca una gran diferencia con el origen de la propaganda, donde no se encuentra ambigüedad sino pura intencionalidad organizada.

 

La propaganda utiliza la manipulación subconsciente, como propone Wilson Bryan Key en su obra Seducción subliminal, en la cual asegura que millones de seres humanos son «sobados y manipulados diariamente sin estar conscientes». El rumor puede utilizar la manipulación, pero de una manera directa sin apelar al inconsciente. Finalmente la propaganda debe ser organizada, generalmente por un gobierno, partido o corporación, pero el rumor puede ser desordenado y propagarse de una manera casi espontánea.

 

Para evitar caer en esas comparaciones que pueden conducir a caminos estériles, el profesor francés Jean Noel Kapferer afirma que lo que caracteriza a un rumor es la fuente extraoficial de donde proviene. Aquí coincide el rumor con el concepto de propaganda negra que citan Beaudoux, D’Adamo y Slavinsky en su obra.

 

Hurgando en los antecedentes de la propaganda para entenderla mejor, la obra del investigador francés Jacques Elul, Historia de la propaganda, representa un interesante recuento de esta disciplina desde la antigua Grecia. El autor comienza mencionando a Pisístrato como un gran propagandista y un «engañador del pueblo».

 

El historiador también se pasea por los Sofistas, que adaptaban sus discursos a circunstancias determinadas y daban más importancia a las percepciones que a las realidades. Al llegar a la historia de Roma, Elul describe como los medios de propaganda más importantes fueron los partidos. El autor también afirma que durante la Revolución Francesa la propaganda se produce gracias al «encuentro de una intención del propagandista y una necesidad real del receptor». Además acota que durante la Revolución la designación del «enemigo», real o ficticio, ya constituía un medio primario de propaganda.

 

El lenguaje político actual venezolano, que ha sido marcado en su morfología y estilo por un liderazgo gubernamental muy carismático, puede ser el origen de esa «enfermedad» política que se ha dado por llamar polarización, y que determina el devenir político nacional desde hace varios años.

alvaromont@gmail.com