Salario mínimo: ¿precio justo para los venezolanos?

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En establecimientos, panaderías, tiendas de ropas y calzados se puede vislumbrar el descontento de la población con respecto al aumento salarial. Un incremento que genera decepción y resignación en los guayaneses.

¿En dónde radica el problema económico? ¿En el sueldo o en la escasez? ¿Resignación o valentía? ¿Habrá realmente una solución? Son unas de las tantas preguntas que diariamente se formulan los analistas económicos del país. Los pobladores, quienes directamente sufren esta crisis, son los que tienen las opiniones más cercanas a la realidad.

Rosario Velis, trabajadora del sector informal en Puerto Ordaz, considera que el problema económico no depende de la cantidad de dinero que cualquier empleado le paguen por trabajar, pues la inflación seguirá creciendo y la escasez también.

«Por decirte un ejemplo, el presidente Maduro decretó un aumento del 30% en el salario mínimo, pero la inflación sigue creciendo, los artículos de primera necesidad aumentan sin parar y nosotros nos afectan el bolsillo cada día más. Entonces, ¿para qué aumentar? ¿Para qué tener mucho dinero si no consigues los alimentos y/o medicamentos que necesitas? Obviamente que esta situación lo que genera es un alto impacto en el aumento de los precios».

Por su parte, Magdalis Ramírez, de 18 años de edad, estudiante universitaria y trabajadora en la zapatería «Laguna Azul» en Puerto Ordaz, sostiene que el salario mínimo incrementado por el presidente Maduro no cubre los gastos que cualquier joven soñador aspira.

«Toda mi generación sueña con tener su casa, vehículo, negocio y todas esos bienes que tú como ciudadano siempre te proyecta una vez que terminas tu ciclo estudiantil. Quizás en otro país lo puedas hacer, donde existan verdaderas oportunidades de progreso».

Ramírez asegura que el proyectarse a corto o largo plazo una casa es, hoy en día, una utopía, una ilusión lejana de la realidad. Desearía que su país, sobre todo, los que gobiernan y manejan los recursos de Venezuela se dieran cuenta que una joven como ella, que trabaja y estudia no puede ser independiente económicamente, se le es imposible poder sustentar un alquiler y responder a los gastos de los servicios básicos como la luz o el agua.

«Ya los venezolanos sabemos que los incrementos no valen de nada, porque cuando vas a comprar un artículo de primera necesidad no hay o están por las nubes. Entonces, ¿para qué aumentar si se empeorarán más las cosas?».

En el caso de los empresarios que actualmente dirigen los principales comercios de Puerto Ordaz, la situación es completamente distinta, aseguran que el aumento salarial no les afecta en nada, «Lo que hago en estas circunstancias es aumentar el costo de nuestros productos y ya, resolvemos la diferencia salarial. El dinero que genera la venta me da para pagar alquiler, servicio de electricidad, el agua y el sueldo de los trabajadores. Considero que los afectados realmente ante esta situación son los ciudadanos de a pie, aquellos que deben pagar precios elevados cuando no consiguen los productos a los costos regulados», expresa Iván Sorrilla, comerciante.

SOLUCIONES

Para muchos ciudadanos guayaneses las alternativas viables que parecieran aliviar los problemas en cuanto a la escasez y el alto costos en los artículos de primera necesidad, son los acuerdos que el ejecutivo nacional pueda lograr con la empresa privada y los inversionistas extranjeros.

«Si desde el gobierno se tendiera un verdadero puente de diálogo, de concordancia y de entendimiento, la situación se aplacaría, los precios bajarían y la producción marcaría un incremento considerable. Yo pienso que si el gobierno sigue con esa actitud arrogante, humillante y sobre todo juzgante al sector privado, muy difícilmente se pueden resolver los problemas», sostiene Milagros Márquez, gerente de recursos humanos del banco Del Sur en Alta Vista.

Para la mayoría de los guayaneses, crear un puente entre las empresas privadas y gobierno nacional, pareciera ser la salida al problema económico. No obstante, Ronald Herrera, consumidor, no comparte ese criterio.

«Muchas personas dicen que el problema económico recae en la responsabilidad del gobierno, quien no quiere darle espacios al sector privado, lo cual es completamente falso. Por el contrario, cuando el presidente Chávez estaba vivo los empresarios tenían demasiados espacios de producción y sin embargo le dieron un golpe de estado. Ahora con el presidente Maduro quieren hacer lo mismo, por eso esa guerra económica que se propicia desde el sector privado».

¿ACOSTUMBRADOS O RESIGNADOS?

Es una de las interrogantes que se hacen a diario los que manejan los sistemas productivos en Puerto Ordaz, los comerciantes, quienes aseguran que la confusión en cuanto a la actitud de los guayaneses se centra en la costumbre o resignación del problema económico.

Romer Guape, de 44 años de edad, con más de tres años en el servicio de vigilancia en un supermercado en Puerto Ordaz, declara que el problema en los ciudadanos no es la resignación, por el contrario es la costumbre de las circunstancias por las cuales están atravesando.

«Si te paseas por todas las colas que hay en los alrededores de los supermercados de la ciudad, notarás que la gente está activa, motivada hacer la cola. La verdadera actitud es de costumbre, ya los guayaneses se adaptaron hacer una cola, una situación realmente grave, porque no existen espacios de superación, son conformistas con lo que hay y ya, no buscan las alternativas para solventar el problema».

Guape mira con desconcierto las situaciones que vive el país y cree que el aumento salarial es una burla para los que trabajan día a día con visión de sacar al país adelante a pesar de los problemas.

«En cuanto al aumento salarial considero que es una burla, algo inaudito. Si yo para mantener a mi familia debo tener tres trabajos mínimos para medio solventar los problemas económicos de mi hogar, que dejara para aquellas personas que solamente tienen un sueldo mínimo y debe adecuar su bolsillo a esa realidad golpeante. Soy realista, esto no lo acomoda nadie, cada quien tira para su lado sin mirar al más necesitado».

UN INTENTO FALLIDO

Para Joselyn Carvajal el aumento salarial fue un intento fallido, una intención de mejorar las cosas. «Maduro quiso solventar el problema económico con un aumento, pero todo se disparó, quedamos en lo mismo y creo que fue peor el remedio que la enfermedad. El venezolano, hoy en día necesita un verdadero líder que dé alternativas para salir de este desastre. Dígame usted, ahora el aumento fraccionado, es una locura, ¿para qué dividirlo?, ¿para que los empresarios tengan más tiempo en aumentar?».

Carvajal asegura que este problema lo que desencadenará será un colapso económico, descarta la idea de un estallido social, pues considera que los venezolanos entraron en una etapa de incredulidad en el tema político.

«La mayoría de los que habitamos esta tierra entramos en un nivel de incredulidad. Los políticos dicen lo mismo todos los días, el problema de la escasez, inseguridad, desempleo, inflación, algo que ya nosotros sabemos, ¿para qué decirlo si igualmente ellos están presos o exiliados y no pueden hacer nada?. Nosotros queremos un líder que de una alternativa concreta, qué hacer ante ese desastre», expresa Andreina Malavé, trabajadora en el sector automotriz de Puerto Ordaz.

UN ANUNCIO NO RESUELTO

«¿Para qué aumentar el sueldo si los problemas seguirán? El presidente Maduro no hizo nada en incrementar el salario cuando, pues muchos de los comerciantes triplicarán los precios en los almacenes del país. Ayer estuve en el Orinokia y vi que la mayoría de las vitrinas estaban vacías, no había productos exhibidos, y ahora tú vas hoy y verá la cantidad de comercios full de ropas con precios súper elevados. Entonces, para qué aumentar si seguiremos en lo mismo», así lo expresa Claudia Medina, consumidora y trabajadora de Venalum.

Doral Jiménez, trabajadora explica su situación y mira con tristeza el futuro del país, pues asegura que no ve las alternativas para salir del embrollo económico que se encuentra Venezuela.

«Yo soy la base económica de mi familia, no recibo apoyo de nadie y gano un sueldo mínimo, eso obviamente no me va a cubrir una canasta básica, ropa y calzado para mis hijos y mucho menos comprar una vivienda o un carro. Trabajo seis hora en un almacén de ropa como atención al público, con ese aumento en 7 mil bolívares no veo un futuro progresista, de lo contrario me da tristeza los jóvenes, quienes tienen que afrontar esta avalancha económica y social del país», concluyó.

ANUNCIOS ESPERADOS

Recientemente el presidente Nicolás Maduro declaró en prensa nacional que su gobierno no está apresurado en aumentar los precios de la gasolina. Considera que el momento aún no ha llegado. Sin embargo, muchos de los guayaneses manifiestan que cuando se incremente el combustible el país entrará en una debacle económica, donde nadie podrá subsistir.