Salió a comprar una botella de ron y lo degollaron

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Luis Eduardo Díaz Castro, de 18 años de edad, nunca imaginó que el simple hecho de haber salido de su residencia ubicada en la UD-104, para comprar una botella de ron, le costara la vida.

Entre panas

La noche de este viernes el adolescente se encontraba ingiriendo bebidas alcohólicas frente a su residencia en compañía de unos panas. Aproximadamente a las 12:30 am la bebida se agotó, por lo que convidó a uno de sus amigos para que salieran a comprar más.

El dúo partió del sitio sin informarles a los presentes hacia donde se dirigirían.

Pasaban las horas y los muchachos no regresaban.

La preocupación iba dominando a los amigos pues a pesar de que no sabían hacia donde se dirigirán, estos nunca se ausentaban por tanto tiempo.

Ya eran las 6:00 am de este sábado cuando la hermana del muchacho recibió una terrible llamada.

“Mira al parecer mataron a Luis en la invasión de la PTJ. Anda para que veas si es él o no”.

La desesperación se apoderó de la joven, quien entre el llanto se trasladó hasta el sitio del suceso para constatar la noticia.

Degollado

La hermana no podía creerlo. En una de las calles de tierra de la “invasión de la PTJ”, como es conocido el sector ubicado justo detrás del Instituto Nacional de Atención al Menor (INAM), enfrente de la avenida Libertador, en San Félix, yacía el adolescente. Presentaba una herida abierta en el cuello que le causó la muerte de inmediato.

La sangre se encontraba esparcida por todo el lugar.

Además de esto, había más rastros a la distancia, lo que supone que la víctima corrió hasta desplomarse en el lugar donde fue encontrado por sus familiares.

Testigos aseguraron que aproximadamente a las 5:50 am escucharon una detonación y gritos de auxilio.

Al salir encontraron a Luis Eduardo en el piso y a otro muchacho –el amigo que acompañaba al occiso- pidiendo ayuda desesperadamente.

Los gritos retumbaron por las calles del sector, lo que alertó a los vecinos. Estos no pudieron hacer nada pues muchos prefirieron “no meterse en problemas ajenos”.

El amigo de Luis Eduardo se mostraba visiblemente herido. El tiro se alojó en su estomago y este le causó una terrible herida al nivel del abdomen.

Como pudo, salió hasta la avenida y uno de los transeúntes logró trasladarlo hasta la emergencia del hospital Guaiparo, de San Félix, donde ingresó gravemente herido lo que ameritó ser operado de emergencia.

“¿Qué hacían ahí?”

Familiares del adolescente –los cuales se encontraban a las afueras del Cicpc para retirar el cuerpo- se mostraban desconcertados, pues no entendían que hacia los jóvenes, quienes vivían uno enfrente al otro, tan lejos de sus residencias.

Aunque los allegados desconocían hacía donde se dirigían la noche del asesinato “no sabemos qué hacían ahí, tan lejos de su lugar de reunión”.

Aunado a esto informaron que la víctima era el menor de cinco hermanos y todos convivían en una misma casa junto a sus abuelos.

Aunque no estudiaba ni trabajaba, los allegados relataron que era un muchacho tranquilo y “jamás se había metido en problemas”.

Debido a la cercanía del suceso con la sede del CICPC, el cuerpo de investigadores no tardó mucho en llegar; pudiendo constatar que el joven fue despojado de sus pertenencias, pues no cargaba consigo ningún documento de identificación ni el teléfono celular que llevaba ese día.