Se lo llevaron de su casa y apareció muerto

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Freddy de Jesús salió el sábado 21 para una fiesta, regresando a su casa, en Pinto Salinas, a la mañana siguiente. A eso de las seis de la mañana el padrastro de Freddy escuchó la puerta y en efecto era su hijastro; mientras estaba abriendo la puerta, oyó una voz fuerte que le llamó la atención, «ciudadano acompáñenos». Cuando el hombre abrió la puerta, escuchó el ruido del vehículo y Freddy ya no estaba. Algunos moradores, le indicaron al hombre que a Freddy lo habían montado a la fuerza en un vehículo color azul.

Desde ese momento la familia de Freddy, comenzó a sentir la angustia por la situación ocurrida. El lunes iniciaron la búsqueda en hospitales, centro de coordinación policial, Cicpc, policía municipal, módulos entre otros; todos los días iban a los mismos sitios, sin dar con el paradero de Freddy.

La tarde del pasado viernes los familiares fueron nuevamente al Cicpc, donde le informaron que el cadáver de Freddy estaba en la morgue. Rut Cova, tía de la víctima, indicó que su sobrino no tenía impactos de proyectil, ni golpes con objetos contundentes, ni heridas por arma blanca, solo sabe que los paramédicos del 1-7-1, lo trasladaron al hospital de Guaiparo el martes.

Según el reporte de la Brigada Hospitalaria de Guaiparo, Freddy de Jesús, fue trasladado en horas de la madrugada del martes hasta el centro de salud; en ese momento no poseía identificación alguna y vestía un short color rojo.

Los familiares de Freddy presumen que los hombres que se lo llevaron, lo robaron y luego lo tiraron en la avenida Antonio de Berrio, donde fue encontrado. Así mismo señalaron que «pudo ser que quiso escapar de los ladrones y cruzó la calle y fue arrollado».

Los dolientes resaltaron, que Freddy no tenía problemas con nadie y era muy querido en el sector. «Los médicos de la Clínica La Familia, lo querían mucho, porque eran clientes del autolavado donde él trabajaba», acotó la tía.

Sobre la vida del infortunado, se conoció que vivía en Pinto Salinas con su madre y hermanos. Trabajaba en un autolavado en la avenida Antonio de Berrio y deja sin la figura paterna una hija de 16 años.