Se pierde la costumbre de comprar pescado fresco los domingos

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Los domingos eran ideales para levantarse temprano, salir un rato al parque, a caminar y compartir en familia, para luego pasar por el mercado comprando pescado fresco para el almuerzo. Eso cambió.

Los costos elevados que registran los productos de mar han sido los culpables de que los venezolanos, en especial, los guayaneses, hayan cambiado sus costumbres. Comer pescado, y no cualquier pescado, no es tan común en estos tiempos.

Pero en vista del aumento de la carne y el pollo y de lo problemática que ha sido su distribución y «venta regulada», algunos han optado por la pescadería.

En los mercados de Ciudad Guayana es notable la inquietud y el asombro de los consumidores cuando les dicen el precio. ¿¡Qué!? Es lo primero que sale de sus bocas. La expresión, más allá, es de decepción, desconcierto e indignación. Sin embargo, no hay otra opción: el que quiere comer bien, tiene que gastar.

Decide tú dónde comprar
Lo cierto es que las neveras en el área de pescadería y los estantes donde reposan estos rubros están llenos. Escasez, no hay. Lo que varía son los precios, por supuesto: en los mercados se consiguen los más económicos, en algunas ferias también, pero en las pescaderías y marisquerías, supermercados y bodegones los dígitos aumentan.

En un recorrido por los mercados municipales de Puerto Ordaz, se verificó el precio, por kilo, que marcan los rubros: sardinas Bs 100 enteras y Bs 300 fileteadas, pargo Bs 1300, pulpo Bs 2100, camarones Bs 2000, calamares Bs 3500 (importados), atún fresco Bs 1200, curbinata de mar Bs 550.

«Piratas de mar»
Benito Martínez, técnico industrial pesquero, comentó que la mercancía llega desde el estado Sucre y que en la costa se manejan los mismos precios que en Bolívar. Atribuyó el incremento de los costos a la situación actual de los pescadores, caracterizada por el diminuto acceso a los artículos de pesca (trenes y cordeles) y a la inseguridad en las zonas pesqueras.

Indicó que las embarcaciones son despejadas de sus motores y que la gasolina, el aceite y el gasoil necesario para ponerlas en funcionamiento no se consiguen. Los hechos delictivos son practicados por los llamados «piratas de mar».

Asimismo, Silvio Morales, propietario de una pescadería en Unare, denunció el asalto a las cavas que viajan de otros estados con la mercancía, igualmente aseguró que los precios actuales no exceden lo debido, pues «el pescado de río está más caro que el de mar».

Aunque las delicias del mar sean consideradas nutritivas y grandes aliadas de la salud, hoy en día no todo el que quiera puede degustarlas. Lamentablemente, la crisis ha podido más que el placer gastronómico que cada quien quiera darse.