Se tensa la cuerda

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La situación venezolana empeora cada vez más. La gran mayoría está en situación de precariedad y grave necesidad. La escasez de alimentos y medicinas, el racionamiento de luz y agua, el incremento del costo de la vida, la inseguridad y la violencia, convierten la vida cotidiana en un tormento. Cada vez más se propagan las protestas y saqueos en las kilométricas colas que rodean los centros de distribución de alimentos y medicinas. La vida de la gente está al borde de una crisis humanitaria, y cada día que pasa sin tomar decisiones adecuadas agrava más el riesgo de caer en esa situación.

 

Esta es la verdad, la triste verdad de lo que estamos viviendo en Venezuela. Como bien se ha declarado, estamos en emergencia alimentaria y sanitaria, lo cual demanda respuestas inmediatas y acciones que en el corto y mediano plazo restablezcan las condiciones económicas e institucionales para enfrentar estructuralmente las causas que originan estos problemas. Hace falta, pues, un plan programático, con acciones concertadas a nivel nacional e internacional, con un horizonte compartido y con objetivos claros.

La sentencia de la Sala Constitucional profundiza el conflicto de poderes, sin un árbitro imparcial. El Gobierno tensa la cuerda, con dos objetivos: el primero, anular en la práctica el significado del triunfo de la oposición del pasado 6 de diciembre. El segundo, elevar el nivel de confrontación con la Asamblea Nacional y otros sectores de la sociedad para provocar un conflicto abierto y directo en la calle, donde pudiera obtener beneficios y victimizarse. Si la oposición cae en la provocación y se desvía del cauce institucional, será descalificada e ilegalizada. Lamentablemente hay quienes así piensan.

La gente espera amargamente en las colas, entre angustias, miedo y frustración. La paciencia tiene un límite. Seguir metiendo leña al fogón puede provocar un infierno, en donde los más pobres serán los mayores perdedores. Hay que llamar al protagonismo ciudadano para que ejerza en el marco de la Constitución su soberanía, haciendo escuchar su voz y exigiendo responsabilidad a sus gobernantes.

fjvirtuoso@ucab.edu.ve