Secuestraron a dos empresarios guayaneses

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Este domingo se impuso nuevamente la inseguridad en Ciudad Guayana. Dos empresarios guayaneses, Roxana Catalán y José Antonio Castro, fueron secuestrados a su regreso de una actividad rotaria en Maturín. Ambos son conocidos por su trayectoria como voluntarios del Rotary Club Cachamay. Catalán es propietaria de una empresa dedicada a la venta y servicio de aires acondicionados y Castro se desenvuelve en el sector transporte. Pasadas las 9:00 de la noche, fuentes cercanas confirmaron que estaban de vuelta a sus hogares, en la urbanización Villa Granada, en Puerto Ordaz.

Roxenys Paredes, la joven que los acompañó en el viaje, narró lo sucedido: «veníamos de Maturín, yo me vine con ellos, cuando me estaban dejando en mi casa, por la carrera Colombia, llegaron dos chamos, vestidos con pantalones cortos y franelas, como de 20 años, y nos interceptaron. Me bajé del carro, sin mirarlos, y ellos se los llevaron. Llegaron en un carro moderno, pero no pude detallarlo. Cada uno tenía un arma corta en sus manos, color plata».

 

Los comerciantes llegaron a Puerto Ordaz e hicieron una primera parada en el Campo B de Ferrominera para dejar a su compañera. Desde ese momento, nadie supo más de ellos. Trascendió que Castro se comunicó con una compañera rotaria a las 3:32 minutos de la tarde y Catalán con Paredes a las 3:46, en este último llamado la empresaria afirmó que se encontraba bien y que no pasaba nada.

 

Efectivos de seguridad se trasladaron hasta el estacionamiento de Ciudad Traki donde dos de los secuestradores abandonaron el vehículo en el que se trasladaban las víctimas, una Jeep Grand Cherokee, color dorado, placas AEI67CG. Se espera que los funcionarios policiales, luego de examinar el video del establecimiento comercial, puedan dar con el paradero de los antisociales y esclarecer los hechos.

 

Tanto los familiares y amigos de Catalán y Castro como los funcionarios, prefirieron no revelar el procedimiento para no entorpecer la continuidad de las investigaciones. Se conoció que hubo un primer contacto telefónico, por parte de los secuestradores, para solicitar una «vacuna», sin embargo, esto no ha sido confirmado. A la mujer la dejaron cerca de un local de comida, en Alta Vista; al hombre, por los alrededores del aeropuerto. El exhorto es a las autoridades para que activen los operativos de seguridad necesarios y den con el paradero de estos los delincuentes que mantuvieron en zozobra a los seres queridos de estos empresarios y la colectividad, pues ambos son conocidos por su trabajo comunitario y altruista en la entidad.