Sentimientos encontrados en cementerios de la ciudad

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Sorprendidos y anonadados se quedaron los familiares de Alberto José Díaz Marín, un adolescente que perdió la vida hace aproximadamente dos años en un accidente automovilístico, al encontrarse con que su tumba había sido profanada. Los restos de este joven reposan en la parte baja del Cementerio de Chirica, en San Félix.

Marelisa de Díaz, madre de Alberto, entre lágrimas, denunció la falta de seguridad y vigilancia en el camposanto. Lamentó que ni los difuntos estén a salvo del hampa.
“En la entrada principal, el sacramental luce bello, pero ¿por qué no ingresan hasta lo último, le tienen miedo a los delincuentes?”, se preguntó la fémina, asegurando que hará lo “imposible” para trasladar al tercero de sus tres hijos al cementerio privado Jardines del Orinoco, en Puerto Ordaz, donde “podrá descansar en paz”.

LIMPIEZA DEFICIENTE
Aunque en recientes declaraciones el director del panteón municipal, Wiljer Mata, indicó que el 60 % del cementerio había sido restaurado; sin embargo, visitantes aseguraron que la limpieza la han realizado en la entrada del recinto y no en laterales y parte baja.
“No vemos movimientos de maquinarias pesadas, ni cuadrillas de trabajadores. El operativo es pura campaña política”, dijo Isbelia Gamardo.
Abundante maleza, basura por doquier, profanación de tumbas, caminerías intransitables y fétidos olores, son algunos de los flagelos con los que tuvieron que lidiar los familiares de los difuntos, el Día de los Santos Inocentes, quienes se llevaron un recuerdo desagradable del lugar donde se encuentran sus seres queridos.
Carlos Guillén, visitante, relató que el cementerio se está “cayendo a pedazos” en presencia de los organismos gubernamentales, que por más que han invertido en la recuperación de espacios, la falta de alumbrado público dentro del camposanto sigue siendo el detonante principal que permite a los delincuentes refugiarse, y a su vez, hurtar lo poco que queda.
“Aquí se llevan las lápidas de mármol, los aros de metal y algunos artículos de hierro forjado. Me imagino que son las personas que consumen drogas, para venderlas y poder satisfacer sus necesidades”, agregó.

ZONA DE PAZ Y CONFORT
La empresa Jardines del Orinoco, que por más de 18 años ha brindado un servicio óptimo en momentos difíciles a los guayaneses, abrió sus puertas pasadas las 6:00 a.m. Tres horas más tarde, inició una misa oficiada por el párroco de la Iglesia Santísima Trinidad, José Gregorio Salazar, quien cumpliendo sus funciones, elevó unas plegarias por las personas que han partido terrenalmente.
Yudith Hernández, visitante proveniente del estado Monagas, comentó sentirse a gusto con la limpieza y el orden del camposanto privado. “Yo vengo tres veces al año. Tengo a mi madre sepultada aquí por decisión de mis hermanos mayores, sin embargo, me siento protegida y como en casa”.
Mientras que Ornelys Charbeaul, quien visitaba a su difunto hermano en compañía de su esposo e hijos, señaló que los servicios se mantendrán mientras los usuarios de la empresa funeraria privada paguen a tiempo el servicio.

SE DESFLORA EL MERCADO
Entre 300, 450 y 600 bolívares oscila un ramo de flores en las avenidas y entradas de los cementerios en Ciudad Guayana. Mayoristas de la rama floral aseguraron que las ventas han mermado, en comparación con años anteriores. Hay quienes prefieren cultivar plantas decorativas en su hogar para no tener que gastar cuando deseen visitar a sus difuntos.