«Si algo nos muestra la historia, es que toda crisis es una oportunidad para los abogados»

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Abogados ven los cambios como una oportunidad de reinventarse

La pandemia es un fenómeno mundial que rompió los esquemas,hábitos sociales y laborales. No existe un área que no haya sido afectada tras la llegada del Covid 19 en 2020.

Millones de trabajadores a nivel mundial tuvieron que confinarse obligatoriamente en sus casas con el compromiso de seguir llevando a cabo sus labores, aunque estas originalmente demanden la presencia física.

La palabra reinvención y adaptación se colocaron de moda. A propósito del Día Nacional del Abogado, le preguntamos a dos profesionales del Derecho, cómo tuvieron que adaptarse a las plataformas tecnológicas para continuar con el ejercicio de su profesión y cuáles consideran hasta ahora, son los pros y contras de trabajar a distancia o semi presencial, tendencia que algunos expertos afirman “llegó para quedarse”.

Raul Gil Arias. Abogado, Asesor Legal Integral, Consultor Empresarial, especialista en Derecho Tributario y Financiero, explicó cómo los afectó la pandemia y que han tenido que hacer para reinventarse y asumir los retos.

En primer lugar, Gil manifestó que en la firma en la que labora y de la que es socio, tras la incertidumbre inicial y comprobar en paralelo, que la situación era efectivamente muy grave lo primero que hicieron fue implantar un régimen de teletrabajo, esto los condujo a tomar los computadores portátiles y activar los teléfonos móviles para marcharse a casa procurando mantenernos conectados cuanto fuese posible.

Luego decidieron abrir el despacho otorgando al personal libertad de elección, quien quisiera podía acudir a la oficina el tiempo que considerara conveniente, para ello, se adquirieron geles desinfectantes; se compraron paquetes de mascarillas.

En este caso, contó Gil, el personal que optó por seguir teletrabajando regresó en cuanto las autoridades suavizaron las restricciones anti-COVID ya que “en la oficina se trabaja mejor que en casa”.

En lo que respecta a los clientes, Gil comentó que la experiencia ha sido positiva porque conscientes de las obligaciones exigidas, se han adaptado a la nueva realidad sin problemas. “La pandemia nos ha roto los esquemas a todos, la empatía entre abogados y clientes ha aumentado sustancialmente en 2020 y 2021”, afirmó.

Para el abogado, la buena relación con los clientes también se ha debido de los avances de la informática y gracias a ellos la calidad y la celeridad del trabajo no se han visto comprometidas a pesar de las circunstancias.

El ejemplo más claro se puede encontrar es en las reuniones que, sin ningún problema se han dado entre videoconferencia y listos, de acuerdo a las declaraciones del especialista.

 De hecho, acotó que algunos clientes les han comentado que no hay mal que por bien no venga, y que qué maravilla el tiempo que se ahorra uno –en desplazamientos– celebrando videoconferencias.

“Es cierto que las reuniones presenciales traen consigo el plus que implica el trato humano, esa cercanía insustituible, pero en tiempos de pandemia, algunos clientes han buscado esa cercanía llamando por teléfono”, aseguró.

Otra realidad

De acuerdo a Gil, los avances de la tecnología han afectado, en positivo, a las audiencias judiciales. Comentó que estar al día ha sido todo un reto, y primordial para poder aconsejar con solvencia al cliente.

“Una de las preguntas que más me han hecho en los últimos meses es si ha descendido la actividad del despacho. La respuesta es que no, más bien al contrario, hemos visto cómo el volumen de trabajo ha crecido de forma bastante significativa. Desde mi punto de vista estrictamente profesional, la experiencia está siendo eminentemente positiva”, sentenció.

Aunque reconoce que hace falta poder mantener reuniones presenciales con clientes, almorzar con ellos y visitar, si cuentan con negocios en otras regiones de Venezuela, sus fábricas, plantas o sedes, acudir a seminarios, charlas y actos de carácter académico. Poder hacer vida normal y ver a los clientes con optimismo, precisó que es innegable que de todo se aprende y de esta pandemia, que esperan acabe cuanto antes, también.

“Si algo nos muestra la historia, es que toda crisis es una oportunidad para los abogados”.

Quédate en casa

El “quédate en casa” que se impuso a su población, ha obligado a muchos a incorporar el teletrabajo a sus prácticas laborales, afirmó el abogado.

Esta situación, obligó a los despachos a trabajar como hasta hace poco ni imaginaban, han debido dejar atrás la creencia de que la eficiencia y productividad se mide por las horas que el abogado se quedaba en la oficina.

Para Gil, el teletrabajo pondrá a prueba la eficiencia y la productividad, la rapidez de respuesta, la tecnología o falta de ella, y, lo más importante, los recursos que hoy, entrados en el siglo XXI, ya no son indispensables para el éxito de la firma.

Argumentó que en un contexto de estrechez económica, como el que se avecina, los abogados deberán ser capaces de poner, de una vez por todas, su práctica a la altura de su imaginación verbal.

Desafíos

Sobre los desafíos que deberán enfrentar los abogados, Gil mencionó tres. Estos son: Poner en el centro al cliente, ya no es suficiente vender servicios legales, hoy se debe entregar una mejor experiencia al cliente; incorporar tecnología, se trata de invertir en herramientas tecnológicas que permitan hacer del teletrabajo una práctica habitual, prescindir de los espacios físicos, estar más cerca de los clientes, y que haga natural la gestión, los procesos, el control y por último darle mayor importancia a las personas, los despachos deberán preocuparse y ocuparse de sus colaboradores, construir relaciones más horizontales, movidas por el trabajo colaborativo, donde los beneficios se repartan en base al trabajo, a los méritos y al esfuerzo.

“Es indispensable preocuparse de la salud física y psíquica de los colaboradores, asegurarles una buena calidad de vida, y un espacio de igualdad. Todo esto hará de esta crisis una oportunidad para los abogados”, finalizó.

Raúl Gil Arias

Limitados

En el caso de Roberto Delgado, abogado en ejercicio, especialista en Derecho Penal y profesor de la Universidad Católica Andrés Bello en Guayana, expresó que el ejercicio profesional se ha visto limitado especialmente en los primeros meses de la pandemia debido al poco acceso a las oficinas públicas o instancias donde se resuelven los conflictos de las personas que requieren de sus servicios profesionales.

“Existe la posibilidad de que los procesos no se paralicen cuando se trata de la detención de una persona, sin embargo,  el acceso a tribunales, consignar escritos, recabar evidencias, entre otros  está seriamente limitada”, manifestó Delgado.

Esta situación, los ha llevado a reinventarse y las plataformas digitales han sido de gran ayuda,  una aliada para cumplir con sus funciones.

En este sentido, se ha dado paso a las audiencias telemáticas en las que se puede llevar una audiencia de forma online aunque esto no se ha implementado al 100%.

“En materia civil ha existido  un poco más de desarrollo de la audiencias telemáticas, por lo tanto, los profesionales pueden consultar expedientes, entre otros a través de las plataformas digitales pero siguen las limitaciones”.

Entre las limitaciones está  la imposibilidad de acceder en tiempo real a los expedientes porque las adecuaciones tecnológicas en Venezuela no lo permiten y es que de acuerdo a Delgado, en el país falta mucho para estar a tono en materia de modernidad y tecnología en comparación con el resto del mundo.

Pese a estas limitaciones, el especialista en Derecho Penal, acotó que esta crisis sanitaria mundial les ha permitido adaptarse a un nuevo sistema tecnológico al igual que ha herramientas que antes no usaban frecuentemente como lo son Zoom y Google Meets.

“No hemos reinventado, incluso en el discurso y eso nos da una oportunidad de crecimiento”. Rosanny Mattey

Roberto Delgado