Silencio y honor marcan insólito Día de Muertos en México en medio de pandemia

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MÉXICO.- El silencio y el honor marcaron un insólito Día de Muertos en México sin grandes desfiles en las calles ni visitas a los panteones debido a la contingencia sanitaria que vive el país por la pandemia de COVID-19.


Por primera vez en la historia, los mexicanos no pudieron pernoctar en los cementerios para recibir a sus difuntos, pues las autoridades cerraron los recintos para evitar aglomeraciones y la propagación del nuevo coronavirus, que se ha cobrado la vida de 92.100 personas en la nación latinoamericana.
A pesar de esta restricción, las familias de todo el país mantuvieron viva la tradición del Día de Muertos en sus hogares, recordando con honor a los que se han ido a través de magníficos altares llenos de flores de cempasúchil, velas, copal e incienso, en los que también se incluyen los manjares favoritos del fallecido.
«Se trata de una tradición viva, con arraigo en todo el país y reconocida a nivel internacional. Este año, se realiza en una situación especial y distinta, reservando el lado comunitario y centrándose en la intimidad del hogar», consideró la secretaria de Cultura mexicana, Alejandra Frausto.
En tanto, este lunes culminó el luto nacional de tres días decretado por el presidente del país, Andrés Manuel López Obrador, en honor a las personas fallecidas por COVID-19.
Del 31 de octubre al 2 de noviembre se cancelaron todos los actos oficiales, mientras que el Palacio Nacional se convirtió en la sede nacional del homenaje a las víctimas de la COVID-19.
Para los integrantes más pequeños de la familia Rivera Sánchez, el Día de Muertos este año ha sido totalmente nuevo pues durante décadas recorrieron las calles de la alcaldía Milpa Alta en busca de recibir la tradicional «calaverita» (dulces y fruta) entre cánticos tradicionales y pétalos de flores.
En esta ocasión, los niños no pudieron salir para degustar los dulces atendiendo a las recomendaciones de las autoridades mexicanas de no acudir a ningún festejo y evitar aglomeraciones pero ayudaron a sus padres a montar los altares y recordaron a las personas que perdieron la vida este año a causa de la pandemia.
La abuela de los Rivera Sánchez falleció hace unos meses tras contraer la enfermedad; a pesar de ello, su paso por el mundo terrenal dejó una huella imborrable en sus nietos y en los miembros de su familia.
«Mi mamá era muy alegre y, lamentablemente, falleció hace poco y esta es la mejor manera de recordarla. A ella le encantaba esta tradición y ahora yo se la enseño a mis hijos», dijo a Xinhua Jovita Rivera Sánchez.
Esta vez lamentó no haber ido al panteón, pero confesó que logró adaptarse a esta «nueva normalidad» y montarle un altar para honrar su memoria, colocando su foto, fruta, los alimentos que más le gustaban y sus objetos favoritos.
Además, los vecinos dejaron en su puerta decenas de cirios (velas) en símbolo de solidaridad, por lo que la familia Rivera Sánchez no dudó en hacer llegar a las personas más cercanas envases con comida y bolsas de dulces para los menores.
«Esta tradición nunca debe de parar y menos en este año en el que todos hemos perdido a un amigo o un familiar, porque solo muere la persona que es olvidada sin tener un altar», agregó la mujer mexicana.
La festividad del Día de Muertos fue declarada en 2008 como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).Xinhua