Sin embargo

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Nunca en la historia de Venezuela se ha gastado tanto en educación y, sin embargo, hoy tenemos un sistema educativo que privilegia la cantidad y desprecia la calidad. Nuestros muchachos educados en el sistema público perderían por paliza en cualquier competencia internacional en la que participaren. Y eso, que tanto nos indigna, el gobierno quiere que digamos que no importa.

Nunca se ha gastado tanto en salud y, sin embargo, hoy han reaparecido enfermedades ya descartadas y el sistema de salud pública es un espacio que da lástima y vergüenza. Y ha sido el mismo Estado el que, consciente del desastre, ha comprado, con jugosas comisiones mediante, pólizas de seguros para que los millones de funcionarios públicos y sus familias no tengan que atenderse en hospitales públicos. Así han logrado que esos funcionarios no se quejen y que digan que el desastre en los servicios de salud pública no importa.

Nunca se ha invertido tanto dinero en obras públicas y, sin embargo, esas obras, salvo contadas excepciones, simplemente no existen. Para que creamos que sí existen, el gobierno ha tapizado el país de vallas que hablan de esas obras fantasmas, para que caigamos en una ilusión óptica y digamos que pronto las veremos ejecutadas y que, por lo tanto, no importa.

Nunca han ingresado tantos petrodólares al país desde que gobierna la revolución roja rojita, el doble de todo lo que ingresó desde 1918 hasta 1998 y, sin embargo, en Venezuela el 23% de las familias vive con 46,5 US$ a cambio Simadi al mes. El gobierno les dice a esas personas que eso no importa porque total el Estado les facilita todo lo que necesitan, lo cual es falso cual billete de 30.

Nunca un gobierno ha gastado tanto en armamento militar y, sin embargo, los narcotraficantes hacen lo que se les pinta la gana, los guerrilleros circulan a placer, los malandros montan fiesta y, de tenernos que enfrentar en una guerra en Nintendo contra Belice, nadie puede asegurar que ganaríamos.

Nunca un gobierno ha tenido la hegemonía comunicacional que éste tiene y, sin embargo, nunca un presidente ha tenido los niveles de impopularidad que ostenta el actual mandatario. Claro que dirán que esas encuestadoras que miden la popularidad no saben hacer su trabajo o mienten con descaro porque están al servicio de la agenda imperial. Y que por tanto, esas cifras que publican los medios vendidos a la antipatria no importan.

¿Sabe usted, amigo lector, qué es lo que realmente importa? Que al gobierno usted, su familia, los ciudadanos, las empresas, las organizaciones sociales, los trabajadores, los cultivadores de la tierra, los pescadores, los académicos, los estudiantes, los ancianos, los niños, los artesanos, los indígenas, los empleados públicos, los profesionales, los técnicos y un enorme etcétera, simplemente no podemos impórtale menos.

Hágase una pregunta: ¿hay que apoyar a un gobierno de tantos sin embargo?

soledadmorillobelloso@gmail.com
@solmorillob

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