Somos responsables del destino de nuestras vidas

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«Nuestras plegarias no son respondidas cuando se nos da lo que hemos pedido, sino cuando somos retados a ser lo que podemos ser». Morris Adler.

Quiero compartir con ustedes, algunas reflexiones sobre la importancia de hacernos conscientes de que somos los responsables, de nuestras vidas y de lo que podamos cosechar, bueno y malo, en nuestras existencias.

Los ejemplos son miles. Y los hay por todos lados. Seguramente alguna vez has tenido contacto o te has enterado de alguien que ha conquistado triunfos contra todo pronóstico. Quizá tú eres una de esas personas.
Y también puedes conocer a quienes están del otro lado de la historia: quienes teniéndolo «todo», han desperdiciado su vida.

La diferencia surge de una decisión. La decisión de adueñarte de tu vida. La elección de conectarte con la certeza de que, en última instancia, tu destino depende de ti.

Tu éxito no lo determinan las circunstancias. Es tu respuesta ante las circunstancias, la actitud que asumes, las decisiones que tomas, las acciones que emprendes, lo que conforma tu futuro.

No es que las circunstancias no puedan afectarte. Claro que sí. Tú y yo somos humanos. Hay cosas que nos duelen, que nos roban energía, que nos hacen llorar y hasta sangrar. Pero luego del luto, de la caída, de llorar para descargar la rabia, la tristeza o el miedo ¿qué decides hacer? ¿Qué actitudes escoges asumir? ¿A qué te comprometes?
Tus actitudes, decisiones y acciones son lo que al final del día van a marcar la dirección de tu vida. Tu vida, tu éxito, tu progreso, tu superación, tu próximo nivel de calidad de vida, depende de ti. Está en ti. Está en tu capacidad para escoger una mejor respuesta—una respuesta diferente a la del pasado, una respuesta que te permita sentir que te adueñas de tu destino.

¿Por qué hay gente que teniéndolo «todo» desaprovecha su potencial? Porque sea desde la arrogancia o desde la carencia de auto-estima, no se da cuenta de que la vida está como un regalo del cual adueñarte.

¿Por qué hay quien parecía que tenía todo en su contra y aun así se superó y triunfó? Porque en algún momento de su existir hubo un momento, un instante crucial, en que decidió que su vida estaba en sus manos.

En la conversación de la otra noche también exploramos el tema de la influencia de los padres sobre los hijos en relación a este asunto. No importa si tú eres un padre o una madre que le da «todo» a tus hijos o uno que pueda juzgarse con limitaciones económicas, sociales o culturales—parte de tu misión está en ayudar a germinar en tus hijos ese sentido de pertenencia y de responsabilidad por sus propias vidas.

La responsabilidad que libera, que potencia. La responsabilidad que dice «mi vida, depende de mí».
La responsabilidad que te hace aprender a no buscar culpables, que te impide verte como una víctima, que te permite buscar una mejor respuesta a tus actuales circunstancias.

La responsabilidad que enciende el poder y libera el potencial más allá de cualquier circunstancia.
Responsabilízate por tu vida. No te veas ni te sientas como una víctima. Aduéñate de tu destino. No porque eres un súper héroe indestructible y todo poderoso, sino justamente porque eres humano. Y con tu humanidad viene el poder para elegir algo diferente, una mejor respuesta, una nueva decisión, una acción decisiva que te permita acercarte hacia lo que quieres.

Quizá las circunstancias que en este momento te rodean, esas condiciones de vida o situaciones en las que te encuentras inmerso, no son las más deseables. Pero ¿será que en ellas está el regalo de la oportunidad que tienes para adueñarte de tu grandeza?

Vivir al efecto o ser causa generadora de un mejor futuro. Ser víctima o ser dueño de tu vida. La diferencia… está en ti.

Gracias por leerme. Hasta la próxima semana.

ywpalacios@cantv.net @Waldo_Negron