Tipos de Amor

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Basándonos en nuestra cultura Latinoamericana, muchos hombres entienden el amor en una sola expresión, donde solo puede sentir y reconocer atracción física por una mujer. Durante el período helénico, los pensamientos presocráticos han definido el amor en varias concepciones, entre los cuales mencionaban: Amor Storgo, definido como el afecto de la gentileza, ejemplo: cuando abrimos la silla a nuestra pareja o cuando ayudamos a cruzar la calle a una anciana; Amor Filia, conocido como el amor fraternal, el de familia y el amigos; Amor Eros, éste es identificado como el aspecto carnal del que puede sentir el hombre respecto una mujer tal como lo encontramos en la Biblia; y por último, pero considerando el más importante, es el Amor Ágape.

Éste, se diferencia de los demás tipos de amor por representar el Amor de Dios, el divino, el que no espera algo a cambio para que se pueda sentir, simplemente se ama sin condiciones tal como Dios nos amó al entregar a su hijo unigénito por todos nosotros. Con éste tipo de amor, podemos amar a aquel que nos hace daño. Sin embargo, ¿Usted amaría a su enemigo? Si su respuesta es “No” es normal que lo piense y además lo exteriorice. Le podemos decir además, que su respuesta en nuestra filosofía es posible, sin embargo, si sigue los principios de Dios podemos amar a las personas que nos hacen daño, que nos perjudican, y lo podemos entender solo a través de este amor incondicional, aquel que no tiene necesidad de ser recíproco: el Amor Ágape, es que lo puede lograr. Podemos evidenciar también según varios filósofos y activistas, uno de ellos conocido como Martin Luther King, es que el amor es el único vínculo que puede transformar al enemigo en amigo y, para aquellos que creemos en Dios y en su hijo Jesucristo, sintámonos en el derecho pero también en el deber de cumplir el mandato de amar a Dios por sobre todas las cosas y el de amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos, que incluye también a nuestros enemigos. Solo con la práctica perenne de ésta visión es que conseguiremos construir un mejor país, puesto que nuestro problema no se refiere a la carencia de recursos naturales o materiales, sino en cómo nos relacionamos los unos con los otros, lo que en pocas palabras merecemos decir: cómo nos amamos. Si los venezolanos ejecutáramos el Amor Ágape en toda su extensión, como decía Confucio nos preocupáramos más los unos de los otros, nuestro bienestar estaría asegurado, pues la carencia principal es la falta de amor a Dios.