Tras 201 años de la Batalla de San Félix pueblo revolucionario sigue en pie

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Desde el histórico Cerro El Gallo, San Félix, municipio Caroní, el pueblo bolivarense conmemoró el legado independentista que se libró hace 201 años contra las fuerzas imperiales que fueron vencidas por las aguerridas tropas piaristas.

Hace 201 años, nació la independencia de Guayana. Cuando los ejércitos realistas fueron esperados en la meseta de Chirica, y fueron derrotados de manera aplastante gracias a la brillante estrategia militar del General Manuel Piar, Guayana pasó de manos realistas a manos republicanas. Se cumplía así el sueño del Libertador Simón Bolívar de convertir a Guayana en el centro económico, geográfico y militar que garantizase el triunfo definitivo de la independencia. La historia, lo sabemos, es única e irrepetible. Es por ello que es necesario ubicarse en el contexto de la gloriosa Batalla de San Félix, para entender su real significación histórica.

A inicios de 1817, las tropas realistas, comandadas por el General Pablo Morillo, garantizan el dominio español sobre Venezuela y sobre la Nueva Granada. Luego del sanguinario asedio a Cartagena y de la persecución y ajusticiamiento de los líderes de la revolución de independencia neogranadina, era poca la esperanza que tenía la independencia. A los realistas solo les faltaba el control total sobre el oriente venezolano y en especial sobre Guayana. Consciente del carácter estratégico de esta región, Bolívar se traza como primer objetivo de la Expedición de los Cayos la liberación de la Provincia de Guayana, para desde aquí, emprender la liberación definitiva de Venezuela y de la Nueva Granada. Es por ello que las tropas republicanas lideradas por el General Manuel Piar, luego de librar fragorosos combates en el oriente venezolano, emprenden su marcha hacia Angostura en 1817 con dos propósitos estratégicos: asegurar el control patriota sobre las misiones del Caroní y sobre el rio Orinoco. Por su parte, el jefe realista Pablo Morillo, en su ofensiva contra Bolívar, envía a Angostura al brigadier Miguel de la Torre para reafirmar el dominio español sobre nuestro territorio.

El 11 de abril de 1817, hace 201 años, el general Manuel Piar, secundado por Manuel Cedeño, por José Antonio Anzoátegui, por Pedro León Torres entre otros patriotas, ya estaba en San Félix, esperando el paso de las tropas realistas para salir a su encuentro. Piar sabía que Latorre debía pasar por aquí para llegar hasta las misiones del Caroní, por ello colocó sus 2000 hombres en la meseta de Chirica, fusileros y flecheros en primera avanzada, lanceros en segunda. El realista Latorre, advertido de la presencia patriota, alistó a las tropas del rey para hacerles frente. Fue a las cuatro de la tarde de aquel 11 de abril de 1817 que se iniciaron las hostilidades por parte de Latorre, hostilidades que fueron repelidas con furia por la primera avanzada republicana con el propio Piar al frente de las acciones. Los patriotas lograron poner fuera de combate a la tercera parte de las tropas realistas en las primeras horas de la batalla. Al percatarse de ello, Latorre inició la retirada del resto de sus hombres, que fueron atacados por la caballería republicana por el flanco izquierdo de la meseta y por la retaguardia. La victoria patriota quedaba así asegurada.

Con el triunfo patriota de San Félix, Guayana pasa a ser territorio libre desde aquel 11 de abril de 1817. Nuestro suelo más nunca fue reconquistado por el colonialismo español. Por ello nuestros libertadores fueron los héroes de San Félix con el General Manuel Piar a la cabeza. Sirvan entonces estas palabras para recordar a Manuel Piar, a su valentía, a su sagacidad como estratega militar, a su vasta cultura, porque a este prócer curazoleño de nacimiento, debemos los guayaneses nuestra independencia.

Pero la suerte posterior de Piar, quien fue pasado por las armas el 16 de octubre de ese mismo año 1817 luego de un juicio por insubordinación, deserción y conspiración, ratificado por Bolívar en una de las horas más amargas de su carrera política y militar, ha ocasionado un doble efecto: por un lado la historia escrita contrapone las figuras de Piar y Bolívar, presentándolos como enemigos, y por otro lado con el fusilamiento de Piar se ha pretendido escamotear el lugar que le corresponde a Guayana dentro de la historia nacional. Es como que si con Piar, se haya ajusticiado también el esfuerzo de todo nuestro pueblo por lograr nuestra independencia.

Sobre lo primero tenemos que decir que Bolívar y Piar fueron hombres de su tiempo, que vivieron con intensidad y entrega las solicitudes de las horas que les tocó vivir. Hoy día, gracias a nuestra revolución bolivariana, que ha robustecido la conciencia histórica de Venezuela, podemos decir que ¡Reivindicar a Piar es reivindicar al Libertador de Guayana, y que reivindicar a Bolívar es reivindicar al Libertador de Guayana, de Venezuela y de todo un continente!

Estamos en la hora de reclamar para Guayana el papel que le corresponde, no solo en la historia de Venezuela, sino en la historia de Suramérica independiente. Porque el control patriota sobre las misiones del Caroní y sobre la cuenca del Orinoco, fue el que garantizó la expropiación de los recursos de las misiones que con sus cueros de res, su tabaco, algodón, melaza, cacao, añil, maíz, casabe, y sus rebaños de mulas, caballos y vacas financiaron al gobierno republicano de Angostura con Bolívar a la cabeza, quien pudo comprar armas y pertrechos militares para seguir en la lucha, y con el papel y la tinta de la misiones, además, fue que se pudo ordenar la publicación de El Correo del Orinoco.

Sin los recursos de las misiones no hubiera habido posibilidad de extender el teatro de la guerra hacia la Nueva Granada como se haría posteriormente. Por eso decimos que hace 201 años nació la independencia de Guayana, la de Venezuela, la de Colombia la grande y se dio el primer y decisivo paso para alcanzar la independencia del norte de Suramérica. Sin San Félix, no hubiera habido Carabobo ni Ayacucho. Sin Guayana, no se hubiera consolidado la independencia. Por esto no es temerario decir que ¡En Guayana nació la independencia de esta porción del continente!

No es casualidad que nuestra gesta de San Félix, tenga por fecha el 11 de abril, porque fue otro 11 de abril, pero del año 2002, cuando nuestro pueblo libró otra batalla por su dignidad, su independencia y su soberanía, esta vez contra el zarpazo fascista que intentó arrebatarnos el sueño de redención que encarna el comandante Chávez y la revolución bolivariana. Los hijos de Bolívar y de Piar, somos los mismos hijos de Chávez. Procedemos de la misma estirpe guerrera y redentora. Estamos templados por el mismo acero, como diría el novelista ruso Nicolai Ostroski.

La historia, les decía al principio, es única y no se repite. Nuestro pueblo demostró hace dos siglos que su voluntad es ser libre e independiente. Lo demostró aquí en San Félix.

Ahora nos corresponden batallas distintas, pero no menos exigentes que la librada en la meseta de Chirica. Las batallas del presente, están cargadas de la misma entrega sin medida y del mismo heroísmo con el que se regó este glorioso campo de batalla hace doscientos y un años.

Hoy, Venezuela libra una dura campaña para garantizar su independencia política. El jefe de esta hora, es nuestro Presidente obrero y chavista, Nicolás Maduro Moros. Él ha sabido vencer en varias batallas en el terreno político. Lo hizo cuando la oposición guarimbera y fascista desconoció los resultados electorales que le dieron la victoria, llamando a descargar su “arrechera” contra el pueblo que votó leal al comandante eterno Hugo Chávez. También supo vencer al terrorismo apátrida de las guarimbas de los años 2014 y 2017. Las victorias de Maduro son las mismas que las de Piar, de Bolívar, de Sucre en Ayacucho, de Zamora en Santa Inés. Son las mismas victorias de Chávez, nuestro comandante invicto y eterno.

La guerra económica contra Venezuela ha sido de las más crueles y despiadadas que de su tipo se hayan desatado contra pueblo alguno en la historia de la humanidad. Esa encarnizada batalla la ganamos cada vez que una familia recibe sus productos subsidiados por el estado revolucionario gracias a los Comités Locales de Abastecimiento y Producción, los CLAP. Ya son cerca de siete millones, óigase bien, cerca de siete millones de familias que reciben todos los meses su respectiva cantidad de productos de la canasta básica para aminorar los criminales estragos de la guerra desatada contra nuestro pueblo. Hagamos el ejercicio de asignar a cada una de esas familias al menos tres integrantes, digamos el padre, la madre y un hijo o hija,:estamos hablando de que cerca de veinte millones de venezolanos, o tal vez más, se ven beneficiados por el sistema de distribución de alimentos implementado por el Presidente Maduro. Eso es ganar la batalla del presente.

El gran desafío de hoy en materia económica, lo constituye la entrada de Venezuela en el mundo de la economía virtual a través del Petro, nuestra primera criptomoneda. Con ella estamos librando la guerra que nos han impuesto las potencias imperiales, que hoy como ayer pretenden doblegarnos para imponernos sus intereses y su voluntad. ¡Se olvidan de que éste es el pueblo de Bolívar, de Piar, de Zamora y de Chávez!

La batalla de hoy es la del parto humanizado. Esa, la estamos librando gracias al contacto directo que hemos establecido con nuestro pueblo, como lo es el Carnet de la Patria.
Más de dieciséis millones de venezolanas y venezolanos forman parte de ese novedoso sistema de subsidio directo a nuestro pueblo. En el mundo entero no hay sistema más efectivo que nos permite cuantificar los logros y las necesidades de la población. Ese Carnet será el medio para avanzar en el programa del parto humanizado, para garantizar el derecho al nacimiento en paz y de manera natural de nuestras niñas y niños, del modo que las venezolanas y venezolanos del mañana no lleven consigo las huellas de un nacimiento traumático.

Pero hoy tememos una batalla aún más importante, de la que dependen todas las batallas que libremos adelante: la del 20 de mayo. Así como hace 201 años, esperamos a la canalla realista en la meseta de Chirica y sellamos la independencia de Guayana, hoy tenemos que salir todas y todos a votar este 20 de mayo para garantizar el triunfo de Nicolás maduro y de la revolución bolivariana. Esa es nuestra gran batalla y tiene fecha: 20 de mayo. Ese día se define la historia de Venezuela en el resto del siglo XXI. Definamos nuestra historia a favor de la soberanía, de la independencia, de la democracia bolivariana, del socialismo bolivariano.

¡Ganemos definitivamente la gran batalla del 20 de mayo!
¡Por la Venezuela del porvenir!
¡Por nuestras hijas y nuestros hijos!
¡Por nuestra patria!
¡Viva Bolívar!
¡Vivan los héroes de San Félix!
¡Viva Nicolás Maduro y la revolución bolivariana!
¡Que viva toda nuestra Venezuela!
Señoras, señores.
Muchísimas gracias.
M/G Justo Noguera Pietri, Gobernador del estado Bolívar