Triplicar la vitamina D en niños no mejora sus huesos ni reduce infecciones

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Triplicar la dosis de vitamina D en los niños pequeños no tiene ningún efecto en sus huesos ni contra las enfermedades infecciosas, según un amplio estudio realizado en Finlandia.

La vitamina D es esencial para absorber el calcio. La piel la produce naturalmente al exponerse al sol, pero la mayoría de las personas tiene una deficiencia de esta vitamina, que alcanza 40% entre los europeos.

En los niños en pleno crecimiento, esta deficiencia puede tener graves consecuencias como el raquitismo. Es por eso que los médicos recomiendan suplementos de vitamina D para mujeres embarazadas y niños pequeños.

Pero la dosis óptima y el efecto más general sobre la salud siguen siendo un enigma, en la medida en que los estudios llevados a cabo durante años son contradictorios, poco confiables o poco concluyentes.

Un grupo de investigadores finlandeses realizó lo que describe como el estudio más grande y riguroso jamás realizado en el mundo hasta la fecha sobre niños de cero a dos años.

Durante un año y medio, en 2013 y 2014, observaron a casi 1.000 bebés sanos nacidos en un hospital en Helsinki.

La mitad de ellos, seleccionados aleatoriamente, recibió diariamente durante dos años una dosis normal de suplemento de vitamina D, es decir, 400 unidades internacionales (UI), la unidad de medida de las vitaminas. La otra mitad recibió 1.200 UI.

A los 6, 12 y 24 meses, los padres entregaron un registro enumerando todas las enfermedades infecciosas de sus bebés, desde otitis hasta gastroenteritis. Y a los 2 años, los investigadores midieron la fortaleza ósea de los niños.

de acuerdo con el resultado, publicado este martes en la revista JAMA Pediatrics, los niños del grupo “normal” no se enfermaron más, y sus huesos eran tan fuertes como los que recibieron la triple dosis de vitamina.

“Un suplemento diario de 400 UI de vitamina D3 parece ser suficiente para prevenir la deficiencia de vitamina D en niños menores de dos años”, concluyeron los investigadores.

El experimento fue realizado solo con niños con piel blanca. Una piel negra produce naturalmente menos vitaminas D. El resultado no debe generalizarse a los niños con piel más oscura, que pueden tener diferentes necesidades.