¿Triunfo irreversible?

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La prédica del «gremio de los analistas» es muy clara respecto al 6-D. Para ellos el triunfo de la oposición oficial-MUD (OM) es irreversible, por la situación económica-colas-inflación e inseguridad reinante en este expaís que constituye su garantía. Para unos grupos el propósito es recuperar la Asamblea Nacional para la democracia. Otros entienden que al ganar el 06D deben tomar las calles con un objetivo: sacar a Maduro de la presidencia. De nuevo el plebiscito de la desesperación.

El régimen a la vez sigue su prédica del «ganaremos como sea» y el si hay una derrota comenzaré a gobernar con la alianza cívico militar. Se pasaría a otro estadio de la revolución: a retar y alimentar la confrontación. En este sentido se hace alarde de una mayoría establecida en base al reparto.
Son los recursos del Estado al servicio de la compraventa de votos. Millones de favorecidos por misiones, pensiones, empleados públicos, militares, milicianos, colectivos. Se suma a esto el papel de una inmensa y bien financiada maquinaria de control político y de la manipulación de unos medios que en su 96% responden a los intereses del oficialismo.
El descontento está por todas partes. Pero mucha gente siente que «solo el gobierno puede salvarnos» con su reparto. Por ello, mejor es ser afecto al régimen que contrario y verse excluido de sus beneficios. A estos niveles de miseria material y moral lleva el populismo al colectivo social.
La confrontación crece. Por una parte el gobierno del triunfo comprado y asegurado a partir del fraude-trampa continuado, y por la otra la OM que ya canta su victoria.
Pero la revolución no puede aceptar una derrota. Sería el comienzo del final de su proyecto. La OM se lanzaría a desmontar el orden vigente y tendría que venir como respuesta la defensa radical del socialismo. Escenarios que pueden contener la más destructiva violencia.
El debate sobre el asesinato de Luis Manuel Díaz, secretario general de AD en Altagracia, Guárico, es ilustrativo. Ramos Allup acusó a militantes del PSUV y este responde que el fallecido «era un delincuente que formaba parte de las mafias sindicales de ese partido». Lejos estamos de la paz y el entendimiento. Por ello, Sancho, seguimos viendo el 6-D como una coyuntura que puede profundizar esta situación de guerra civil de facto.