¿TRUMP EL PRÓXIMO PRESIDENTE DE USA?

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Maquiavelo en su célebre obra «El Príncipe», le recordaba a éste que «Las sociedades sólo ven lo que pareces, y nadie ve lo que realmente eres».

El mundo de las apariencias, y lo que logran transmitir es lo que atrae a las voluntades, y es esa textura barnizada por la publicidad y transmitida por los medios y las redes sociales, lo que la sociedad logra ver; sin preocuparse, y sin querer dedicar su tiempo a profundizar un poco más, para lograr sacar a flote la verdadera textura de un hombre. ¡Nuestra época es de las percepciones, no de las conciencias!
Estamos en la época de las redes sociales, donde todo dura el tiempo suficiente para hacer clic en: «me gusta» o «no me gusta», y en base a esto se construye una reputación, que después de que unos pocos la idearon, la mayoría la siguen hasta constituirse en una matriz de opinión, llevando esto a hoteles, restaurantes y hasta a candidatos políticos.

Tiempos de clics, no de análisis, tiempos de emociones y no de conciencias, donde la clave del éxito es saber movilizar a la sociedad a través de frases, comportamientos y temas que despierten emociones en el colectivo. ¡Decirle lo que precisamente quieren oír!
Por supuesto que despertar esas emociones no es producto de un clic, sino de un estudio profundo a una gran matriz, donde se analizan muchas variables, hasta que se llega a esa estrategia, a esas frases; a ese comportamiento que garantice que la mayoría lo va a aprobar sin que estén dispuestos a analizarlo. Algo así como esas viejas películas del oeste, donde todo lo que se veía eran las fachadas, pero que detrás sólo había unas tablas sosteniéndolas.

Mi madre me solía decir: «Nunca tomes en consideración cosas de quien al decirlas, no las respalda con sus actos». En el caso del Sr. Trump, dudo mucho que las respalde; sin embargo, quienes pensábamos que su aspiración a la Casa Blanca era una más de sus excentricidades, no podemos creer que vaya punteando con tanta ventaja en las encuestas, entre todos los candidatos republicanos aspirantes a ser el abanderado de su partido para las elecciones presidenciales de la primera potencia del mundo.

Un discurso donde se hizo famoso por decir que todos los mexicanos eran traficantes, donde más tarde anunció la construcción de un muro gigante para aislar a Estados Unidos de los salvajes Latinos, criminales sin excepción, violadores y asesinos. Donde días después, se levantó su orgulloso pelo rubio y tiró de él para demostrar que es verdadero. Básicamente, un discurso fundamentado en la xenofobia y el racismo; pero que desafortunadamente está calando, entre una parte de la ciudadanía que considera que Trump se ha atrevido a decir lo que muchos piensan pero callan, y es aquí precisamente lo preocupante de su protagonismo y liderazgo.

Esperemos que a la hora de la verdad, la mayoría de los americanos profundicen en su análisis, y no se dejen cegar por ese foco que apoyado en una estudiada estrategia, pareciese estar dejándolos ciegos.

Dicen, que el arte de la política consiste en dirigir racionalmente las irracionalidades de los hombres, y no quisiera pensar que sea precisamente el Sr. Trump el gran maestro de ese arte.

Todos los gobiernos sin excepción, cualesquiera que sean sus motivos o reservas, están reducidos a una de estas dos fórmulas: Subordinación de la autoridad a la libertad, o subordinación de la libertad a la autoridad.
¡Creo que no habría duda de cuál sería la fórmula del Sr. Trump!

cdoradof@hotmail.com