Ultimado en La Laguna por equivocación

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En el sector La Laguna, en San Félix, Miguel Antonio Aray Velásquez, de 29 años, estaba compartiendo con sus amigos cuando varios sujetos de procedencia desconocida lo abordaron y sin mediar palabras le propinaron dos impactos de bala en la cabeza.

Presuntamente los malhechores confundieron a Velásquez con un integrante de una banda criminal. Uno de los testigos aseveró que la víctima vivía en La Frontera de Guaiparo, sector adyacente a la escuela de Guaiparo. «Era mototaxista, ese día se dedicó a trasladar a los votantes a sus centros electorales. Una vez que terminó la jornada, se reunió con sus amigos a tomar, hasta que llegaron varios sujetos echando tiros. No sabemos quiénes eran ni de dónde provenían, solo sabemos que lo confundieron con un criminal».

La víctima fue trasladada por sus amigos hasta el hospital Dr. Raúl Leoni de Guaiparo, pues aseguraban que Velásquez aún estaba con vida, sin embargo, al ingresarlo a la sala de emergencias, no aguantó la operación y murió a los pocos minutos.

El hecho ocurrió cerca de la escuela «Canaima», aproximadamente a las 7:00 de la noche, donde resultó herida Yunekis Infante de 28 años de edad, al recibir un disparo en la altura del tobillo izquierdo. La ciudadana reside en la urbanización Rio Negro en Puerto Ordaz.

VIDAS A MANOS DEL HAMPA

«Ahora todo depende de los maleantes, ya no podemos salir ni siquiera a compartir, pues en cuestión de minutos te asesinan, así como ocurrió con Velásquez. Muchos de nosotros lo conocíamos, era un muchacho tranquilo, le gustaba trabajar mucho. Compró esa moto para hacer carreritas cortas y así mantener a sus hijos», expresaron los amigos de la víctima, quienes en medio del asombro, claman justicia, ya que temen que en cualquier momento pueden también engrosar la lista de fallecidos que día a día son almacenados en los expedientes del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalística (Cicpc).

HIJOS DESAMPARADOS

Miguel Velásquez tuvo cuatro hijos, todos menores de edad. Su pareja llora de desconsuelo, pues asegura que quien era el padre de la casa se fue para no volver, asegurando que lo amó y lo seguirá amando por el resto de sus días, pues le brindó un hogar que hoy se encuentra roto, debilitado por la ausencia de quien en vida fue el padre ejemplar para sus hijos.